www.canariasdiario.com

Estatuto Marco: cuando el Gobierno confunde propaganda con consenso

jueves 04 de junio de 2026, 12:43h

El Gobierno de Pedro Sánchez ha dado luz verde al anteproyecto del nuevo Estatuto Marco de la sanidad pública. Sin embargo, detrás de los titulares triunfalistas y de la maquinaria propagandística habitual, la realidad es bastante más compleja: el texto nace rodeado de polémica, con una parte importante de los médicos en pie de guerra y con dudas crecientes sobre la capacidad del Ejecutivo para construir consensos reales.

La ministra de Sanidad, Mónica García, ha querido vender este proyecto como una modernización necesaria de una norma que llevaba más de dos décadas sin actualizarse. Nadie discute que la reforma era necesaria. Lo que sí se discute es la forma en que se ha gestionado y el resultado obtenido. Cuando una reforma genera huelgas, manifestaciones y un rechazo frontal de buena parte del colectivo médico, resulta difícil sostener que estamos ante un éxito político.

Durante meses, el Ministerio ha insistido en que ha dialogado con todos los actores implicados. Sin embargo, la sensación que trasladan muchos profesionales es precisamente la contraria: que se les ha escuchado, pero no se les ha tenido en cuenta. Los médicos reclaman desde hace tiempo un reconocimiento específico de las particularidades de su profesión, una revisión profunda de las guardias, mejoras retributivas y una negociación más ajustada a la realidad de su trabajo. Frente a esas demandas, la respuesta del Ministerio ha sido esencialmente la misma: no habrá un estatuto propio y muchas de las reivindicaciones quedan fuera de esta reforma.

Mónica García llegó al Ministerio con la imagen de profesional sanitaria que conocía desde dentro los problemas del sistema. Precisamente por eso, las expectativas eran elevadas. Pero una cosa es denunciar desde la oposición y otra muy distinta gobernar. La ministra parece haber descubierto que la retórica combativa funciona mejor en las redes sociales que en una mesa de negociación. El resultado es una reforma que el Gobierno presenta como histórica mientras una parte significativa de los profesionales la considera insuficiente.

Pero la responsabilidad no es exclusivamente de Mónica García. En última instancia, la política del Gobierno tiene un responsable máximo: Pedro Sánchez. Y el problema vuelve a ser el mismo que en tantas otras áreas. La prioridad parece estar más centrada en el relato que en la resolución efectiva de los conflictos. Se anuncia un gran acuerdo mientras persisten las protestas. Se habla de diálogo mientras continúan las huelgas. Se proclama consenso cuando una parte relevante de los afectados denuncia justamente su ausencia.

Tampoco ayuda el ruido mediático que ha rodeado este debate. Desde algunos sectores se ha intentado presentar cualquier crítica al anteproyecto como un ataque a la sanidad pública o como una maniobra partidista. Ese planteamiento es profundamente equivocado. Defender la sanidad pública implica también escuchar a quienes la sostienen cada día. Reducir el malestar de miles de profesionales a una simple batalla política es una forma de ignorar problemas reales que llevan años acumulándose.

El Gobierno insiste en que el nuevo Estatuto Marco introduce avances importantes. Es posible. Su éxito dependerá de si consigue mejorar las condiciones de trabajo, atraer talento, retener profesionales y reducir la sensación de agotamiento que existe en amplios sectores de la sanidad pública.

A día de hoy, lo que deja este anteproyecto es una impresión incómoda: la de un Ejecutivo más preocupado por anunciar soluciones que por construir acuerdos sólidos. Y cuando una reforma nace con semejante nivel de contestación, el problema no suele ser únicamente de quienes protestan. También es de quienes han sido incapaces de convencer.

Pedro Sánchez y Mónica García tienen todavía margen para corregir el rumbo durante la tramitación parlamentaria. La cuestión es si están dispuestos a escuchar de verdad o si volverán a refugiarse en una estrategia política basada en proclamar éxitos antes de haber resuelto los problemas.

Los sindicatos médicos lo tenemos claro: mantener y reforzar las movilizaciones. Ya saben en derrota transitoria pero nunca en doma.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

+
0 comentarios