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ADEPAC: 40 años de dignidad frente a la opacidad del área de Bienestar Animal del Cabildo de Tenerife

Por María José Belda Díaz
martes 03 de marzo de 2026, 10:04h

En el último pleno del Cabildo Insular de Tenerife se debatió el futuro de ADEPAC como gestora del albergue propiedad de esta institución. Más de 250 personas acudieron a la concentración en apoyo a la protectora, respaldadas por cientos de vídeos en redes sociales de otras entidades, veterinarias, voluntariado y ciudadanas que conocen su labor y compromiso.

El debate no estuvo a la altura de las circunstancias; en política, las decisiones que no se explican de frente suelen esconder estrategias que no resisten la luz pública. Lo que hoy vive ADEPAC parece una estrategia de asfixia programada que pone en riesgo cuatro décadas de entrega, concienciación y servicio a la comunidad en Tenerife.

Como sociedad, tenemos una deuda con quienes han llegado donde las instituciones no quisieron estar. ADEPAC es la memoria viva del bienestar animal en Canarias. Sin embargo, el actual Gobierno pidió a la asociación "perfil bajo" y lealtad durante años para que no reclamase públicamente las mejoras prometidas —como la rehabilitación de infraestructuras o el aumento de la subvención—. Se les exigía silencio a cambio de promesas que han resultado ser una trampa. Mientras la protectora cumplía por responsabilidad hacia los animales, en la sombra se ejecutaba un plan de desalojo.

Es necesario recordar que, en 2022, el Partido Popular —entonces en la oposición— apostó públicamente por aumentar la asignación a ADEPAC, reconociendo su labor esencial y los costes reales del centro. Sin embargo, hoy, con las riendas del poder, su discurso ha cambiado radicalmente: de pedir más recursos han pasado a la retirada total de los 250.000 euros. ¿Qué ha cambiado en estos dos años? La silla desde la que se mira el problema. Existe la percepción de un "poder en la sombra", una inercia administrativa que sobrevive a los cambios de gobierno y que parece decidida a desmantelar el modelo de ADEPAC, para imponer un control absoluto bajo la etiqueta de "gestión propia".

La portavoz del grupo mixto aseguraba en dicho debate haber sido informada por el área de Bienestar Animal sobre una supuesta falta de justificación presupuestaria. La realidad es que la asociación presenta, año tras año, en tiempo y forma, una auditoría externa de sus cuentas. No hay desorden contable; lo que hay es una voluntad de hierro de una entidad que rinde cuentas de cada euro mientras la administración utiliza la burocracia como arma de asfixia. Si el Cabildo tiene las auditorías sobre la mesa, ¿por qué se transmite este mensaje a la ciudadanía con el aval técnico del funcionariado? Presuntamente, necesitan una excusa administrativa para tapar una decisión arbitraria.

¿Por qué molesta ADEPAC? Tal vez porque una protectora independiente, con voz propia y capacidad de fiscalización, es un testigo incómodo para quienes prefieren gestionar desde la frialdad de un despacho. Se intenta sustituir un modelo con alma, que cuida de 300 perros con humanidad, creando un espacio que supla el amor y calor que se recibe en un hogar. Quienes conocemos ADEPAC sabemos que allí cada animal tiene nombre, historia, comida adaptada y atención desde el cariño y la rigurosidad sanitaria. Este modelo se pretende cambiar por una gestión a través de un medio propio que difícilmente podrá demostrar la eficiencia y el ahorro que exige la ley para justificar dicho cambio. No olvidemos que la Ley de Bienestar Animal prioriza a las entidades de protección, y cualquier intento de desplazarlas debe estar motivado por una mejora que, a día de hoy, nadie ha sabido explicar.

Es desolador que ADEPAC haya tenido que asumir deudas estructurales este año para que 300 perros no dejen de comer, mientras el Cabildo mira hacia otro lado y afirma que no se puede "politizar" el bienestar animal. Ya está politizado y sentenciado. De nada sirve ese millón de euros en el presupuesto y del que presumen si el modelo que quieren implantar es el de empresas que supuestamente emplean a amistades y familiares. ¿Cómo pueden hablar de cuidados cuando permiten que una entidad histórica se desangre económicamente para forzar su salida?

Pregunto abiertamente a los responsables políticos, especialmente a quienes en 2022 pedían más dinero para esta causa: ¿Gobiernan bajo principios de coherencia y bienestar social, o son rehenes de una estructura técnica decidida a sentenciar a ADEPAC?

La protección animal no es un expediente que se archiva; es la ética de una isla que no puede permitir que se apague la voz de quienes llevan cuatro décadas defendiendo a los que no la tienen. ADEPAC necesita soluciones coherentes y el respeto ganado por la trayectoria de 40 años. Sí al modelo y la gestión de ADEPAC, no al desahucio institucional.

María José Belda Díaz

Psicóloga, Feminista, Activista, Exconsejera en el Cabildo de Tenerife

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