Apple y Google han cerrado un pacto plurianual que redefine el equilibrio de poder en la industria tecnológica. Según informes adelantados por Bloomberg Technology, la compañía de Cupertino integrará los modelos de lenguaje Gemini de Google como el motor principal de la nueva Siri y de diversas funciones avanzadas de Apple Intelligence. El despliegue, previsto para la primavera de 2026, marca un punto de inflexión: Apple, tradicionalmente celosa de su independencia técnica, admite de forma implícita que sus propios desarrollos no han alcanzado la madurez necesaria para competir en la élite de la IA generativa.
UN PACTO DE MIL MILLONES PARA CERRAR LA BRECHA
El acuerdo económico, que fuentes cercanas a la negociación sitúan en torno a los 1.000 millones de dólares anuales, supone una inversión masiva para Apple, aunque estratégica. Durante los últimos dos años, el desarrollo de los Apple Foundation Models (AFM) ha enfrentado obstáculos internos que han lastrado la evolución del asistente virtual. A pesar de los esfuerzos del equipo de software dirigido por Craig Federighi, los modelos propios de Apple han mostrado dificultades en tareas de razonamiento complejo y multietapa.
Con este movimiento, Apple asegura para sus usuarios una capacidad de respuesta similar a la de los líderes del mercado, mientras sigue pagando a Google por una tecnología que, paradójicamente, compite con sus propias ambiciones de ecosistema. Es una simetría financiera notable: mientras Google paga a Apple miles de millones por ser el buscador predeterminado en Safari, Apple ahora devuelve parte de ese flujo para no perder la carrera de la inteligencia artificial.

INTEGRACIÓN TÉCNICA Y PRIVACIDAD: EL PROYECTO ‘LINWOOD’
Bajo el nombre en clave «Linwood», el equipo de ingeniería de Apple está trabajando para que la integración de Gemini sea invisible para el usuario final. El objetivo es que Siri mantenga su identidad visual y de voz, pero con un «cerebro» capaz de procesar contextos mucho más amplios. Se estima que la variante personalizada de Gemini utilizada por Apple cuenta con 1,2 billones de parámetros, lo que permitiría a Siri realizar tareas de planificación y resumen con una precisión hasta ahora inalcanzable para el software de Cupertino.
Para garantizar la privacidad, uno de los pilares de la marca, Apple procesará las consultas sencillas de forma local en el dispositivo. Las peticiones más complejas se derivarán a su infraestructura de Private Cloud Compute (PCC), donde los modelos de Google se ejecutarán en servidores propiedad de Apple. De este modo, la compañía busca blindar los datos personales de sus usuarios frente al acceso directo de Alphabet.
REPERCUSIONES EN EL MERCADO: ¿RENDICIÓN O PRAGMATISMO?
La industria interpreta este acuerdo como una admisión implícita de debilidad. Durante años, Apple ha intentado posicionarse como un líder en innovación vertical, controlando tanto el hardware como el software. Sin embargo, la velocidad de la revolución de la IA generativa ha forzado a Tim Cook a adoptar un enfoque pragmático.
Esta alianza no solo beneficia a Apple; para Google, supone un espaldarazo estratégico frente a OpenAI y Meta. Al convertirse en el proveedor de IA del iPhone, Google se asegura una cuota de mercado masiva y una posición privilegiada en el sistema operativo móvil más lucrativo del mundo. La competencia, a partir de ahora, ya no se mide solo en sistemas operativos, sino en la calidad del modelo fundacional que los sustenta.
IMPACTO EN EL IPHONE 17 Y EL CALENDARIO DE IOS 26.4
Aunque el anuncio ha sacudido el sector, el despliegue no estará exento de desafíos técnicos. Aunque inicialmente se esperaba que la «Siri 2.0» debutara con iOS 26.4 en marzo de 2026, informes recientes sugieren que Apple está enfrentando problemas de latencia en la comunicación con la nube.
Esto podría retrasar la implementación completa de algunas funciones hasta el lanzamiento del iPhone 17 y la llegada de iOS 27 en septiembre de 2026. Por el momento, los desarrolladores ya han comenzado a recibir las primeras herramientas de prueba que permiten anticipar una Siri capaz de acceder a información personal (mensajes, correos, calendario) con una comprensión semántica radicalmente superior a la actual.