Si un recipiente se vacía volverá a llenarse cuando transcurra el tiempo suficiente. Lo que sucede es que ese tiempo es superior al que contabilizamos como la existencia del Universo. Esto dice el teorema de Poincaré, que intenta explicar así el mito del eterno retorno. Según esto puede que hayan existido varios universos que se renuevan y todo es un volver a empezar que no veremos.
Pensar en estas cosas me desequilibra, pero me sirve para explicarme algunos enigmas. Por ejemplo, la tan repetida frase de que el tiempo pondrá las cosas en sus sitio. Esta afirmación sirve para todo y es una manera de llevar el proceso exculpatorio a no se sabe dónde. Sirve tanto para un imputado como para un condenado: al final, todos son supuestamente inocentes, digan lo que digan los tribunales, porque la verdad es manipulable.
Yo lo entiendo. La verdad es elástica y es más cierta si ayuda a alcanzar mis objetivos. Entonces es algo relativo que está en función de mis intereses, interpretándolo todo a la vista de un maquiavelismo muy parcial. El tiempo habrá puesto las cosas en su sitio cuando yo haya llegado a las metas que me proponía y nadie me lo puede discutir porque el control del sistema es absoluto. Esto no significa, en ningún caso, que cuando fueran juzgadas lo hicieron bajo presupuestos falsos, sino bajo aquellos que nunca tuve la intención de respetar.
El eterno retorno, desde el punto de vista de Poincaré, se produciría después de una cifra escalofriante de años luz. Tantos que no existiría un ser vivo para ser testigo de ello. Me temo que cuando se dice la frase no se están refiriendo a eso exactamente, sino a algo más factible. Al lugar en donde las cosas sean alcanzables, porque el sistema de valores que nos sirve para juzgarlas ha desaparecido del mapa. Ha sido sustituido por otro donde no habrá garantías, parecido al que ideó Orwell y cuya posibilidad no ha desaparecido de la mente de los humanos.
Uno de esos paraísos conocidos donde la libertad no existe, porque no existen las leyes. El de Cuba, el de Maduro y el de tantos otros que pretenden cancelar el orden que nos ha traído hasta aquí. Siento mucho tener que decir esto, pero cuando escucho lo del tiempo pondrá las cosas en su sitio no puedo evitar pensar en estos argumentos disparatados. Son cosas de mi cabeza, que no anda bien. No me hagan caso.