El 2014 no ha empezado bien para
Justin Bieber. El cantante fue detenido ayer por participar en una
carrera de coches ilegal y conducir bajos los efectos del alcohol. Sin embargo, poco le ha durado su estancia en prisión, ya que
ha sido puesto en libertad tras pagar una fianza de 2.500 dólares -1800 euros-.
El artista
abandonaba comisaría acompañado por varios policías y funcionarios.
Oculto tras sus gafas de sol y bajo la capucha de su sudadera negra,
Bieber se subía al coche que allí le esperaba. A pesar de la tesitura en la que se encontraba, la sonrisa no se le borra de la cara, acompañada de
saludos hacia sus fans que allí se agolpaban, quizá para dejarlas algo más tranquilas tras el susto que se han llevado.
Varios medios locales han difundido imágenes del momento de la detención, donde
se ve al cantante conduciendo su lamborgini amarillo en plenas calles de Miami, acompañado del rapero
Kahlil Amir Sharieff, que conducía un Ferrari rojo y que también fue detenido.
Según informa
CNN, los guardas del joven artista
habrían cortado la calle con sus coches para poder hacer las carreras. Una situación que llevó a los vecinos a llamar a la policía.
Bieber, que aunque
se mostró sorprendido y no entendía por qué le detenían,
admitió ante los agentes que había fumado marihuana, bebido unas cervezas e ingerido unas pastilla antes de ser detenido por supuestamente participar en una "carrera de aceleración". Además,
hay que sumar que el cantante tenía el permiso de conducir caducado.