Beatriz Vilas | Jueves 28 de julio de 2016
INGREDIENTES:
Paciencia, el poder del ahora, saber que todo pasará, meditación,
Y paz interior.
ELABORACIÓN:
Esta receta vamos a elaborarla para esos días de nuestra vida en los que parece que los problemas te persiguen a ti y que todo lo malo que pudiera ocurrirte se ha centrado en tu persona y te está señalando.
Es como si una nube negra se posara en tu cabeza. A estos días, en el coaching le llamamos, los días para desarrollar nuestros puntos de mejora.
Así que para mejorar nuestro carácter en esos días, el primer ingrediente que deberemos tomar será la Paciencia, un sinfín de paciencia que conseguiremos contando hasta diez y si hiciera falta hasta 100 y pensando que, todo el mundo tiene estos días en los que le gustaría no levantarse de la cama.
También será muy importante el poder de la meditación, si no estás acostumbrado a practicarlo, te recomiendo que busques por internet meditaciones guiadas y que no pienses que esto es solo para hippies, o budistas, la meditación es una técnica milenaria y que su única magia consiste en el poder de enseñarnos a gestionar nuestra mente.
El siguiente ingrediente que utilizaremos para este cocido será la capacidad del “poder del ahora”, el darse cuenta que lo único que importa es el momento presente, que el pasado ya no existe ni volverá nunca y que el futuro es incierto y que yo puedo crearlo a mi antojo.
Es importante no preocuparse por el pasado, ni por el futuro, aunque si hagamos una previsión de objetos a cumplir, no obsesionarnos con el futuro porque todo ha de llegar y así será.
Y sin ninguna duda, nuestro ingrediente principal será tener paz interior y saber que mañana volverá a salir el sol, que nada es tan grave como parece, si entendemos que a todas las personas les pasan cosas malas, aunque sean buenas personas y que es mentira que a las personas malas no les pasan malas cosas.
Nadie está exento de problemas y si dejas de creerte el ombligo del mundo y de padecer ombliguitis, serás consciente de que tú también puedes solucionar tus problemas, igual que lo hace todo el mundo y que solo padeces en exceso porque piensas que eres el único que los tiene.
La vida no es fácil y luego vamos y nos morimos, pero mientras que estamos en este mundo, tenemos la obligación moral, de ser felices y hacer felices a los que nos rodean.
Y sobre todo, en última instancia, recuerda que mañana será otro día, lleno de oportunidades para seguir creciendo y reforzando tus puntos de mejora.
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