La isla de Tenerife está en un punto de no retorno. Y más concretamente, su costa suroccidental bañada por la Zona Especial de Conservación Franja Marina Teno-Rasca.. Una joya de la biodiversidad que integra la red Natura 2000: el primer Lugar Patrimonio de las Ballenas de toda Europa y el tercero en el mundo.
Y aún así, una zona amenazada por muchos proyectos urbanísticos monstruosos, como los del Puertito de Adeje y Punta Blanca, que pretenden transformar los últimos espacios vírgenes y protegidos en complejos de lujo y «jardines» artificiales.
Cuna del Alma, en el Puertito de Adeje, es un macroproyecto que ya ha originado una gran destrucción para construir 420 viviendas de lujo en lo que queda de costa virgen, atentando contra enormes valores naturales y patrimoniales. Un claro ejemplo de la complicidad de las administraciones con un modelo de desarrollo turístico insostenible e injusto socialmente, que se debería evitar a toda costa.
Por su parte, Underwater Gardens en Punta Blanca pretende instalar un parque temático terrestre, preparado para una afluencia de hasta 3.000 visitantes diarios que supondría una sobrepresión insostenible en un área protegida, que lo que necesita urgentemente es calma y restauración, no más infraestructuras. Un caso paralizado por el momento, pero no archivado de manera definitiva. Un caso flagrante de greenwashing donde se utiliza la ciencia como coartada para privatizar el litoral y aumentar la presión humana sobre hábitats ya críticos
Por eso desde Greenpeace exigimos: