Antonio Martinón Cejas, matemático y exrector de la Universidad de La Laguna, inauguró la Universidad de Verano de Adeje con una ponencia centrada en el humanismo y la democracia frente a los desafíos que plantea la Inteligencia Artificial (IA). Durante su intervención, destacó la necesidad de regular la IA para proteger los derechos humanos y evitar su uso como herramienta de control social. Martinón también abordó el impacto económico y social de la IA, advirtiendo sobre la creación y destrucción de empleos, así como el riesgo de deshumanización en un contexto de creciente competencia tecnológica entre potencias como EE. UU. y China. La Universidad de Verano, con casi 500 inscritos, se reafirma como un pilar educativo en la región.
Antonio Martinón Cejas, matemático y exrector de la Universidad de La Laguna, abrió hoy la trigésimo tercera edición de la Universidad de Verano de Adeje con su ponencia titulada “Reflexiones de un canario sobre el mundo de mañana”. En su intervención, Martinón abordó el desarrollo de la Inteligencia Artificial (IA) y sus repercusiones no solo en el ámbito tecnológico, sino también en el político. El ponente advirtió sobre la tendencia de algunos tecnólogos millonarios a utilizar esta herramienta para ejercer control sobre la sociedad, defendiendo así la importancia del humanismo y haciendo un llamado a las instituciones y ciudadanos para proteger la democracia ante esta amenaza.
El evento inaugural contó con la presencia del rector de la Universidad de La Laguna, Francisco García Rodríguez; el alcalde de Adeje, José Miguel Rodríguez Fraga; la vicerrectora de Cultura y Extensión Universitaria, Isabel León Pérez; y el concejal del Área de Cultura, Deportes y Educación, Adolfo Alonso Ferrera. Además, se disfrutó de actuaciones musicales por parte de artistas locales como la timplista Alba Chávez y el dúo Voz y Alma.
Durante su discurso, el alcalde Rodríguez Fraga destacó que la Universidad de Verano representa un servicio “serio y consolidado” para la ciudadanía, que ha perdurado mientras otros programas estacionales han desaparecido. “Quizá nuestra vitalidad se explique porque estos cursos sirven a una sociedad joven y en transformación”, afirmó. También hizo hincapié en el fortalecimiento del Campus del Sur, que ofrecerá enseñanza presencial casi en su totalidad durante el próximo curso.
Por su parte, el rector García subrayó el éxito del presente año, con cerca de 500 inscripciones ya registradas. Este es uno de los mejores resultados en una década que ha permitido que ningún curso o taller haya sido cancelado. Según él, este éxito se debe a la capacidad de adaptar los formatos a las realidades sociológicas cambiantes.
La ponencia de Martinón rinde homenaje a autores significativos como Stefan Zweig y Ryszard Kapu?ci?ski. A lo largo de su intervención, enfatizó un pesimismo “injustificado” respecto al futuro. Aunque reconoció los problemas existentes, también resaltó avances significativos en áreas como la desigualdad y la pobreza extrema durante las últimas décadas. “El mundo tiene arreglo y solución”, declaró con firmeza.
Martinón recordó las revoluciones agrícola e industrial como momentos cruciales en la historia humana y comparó estas transformaciones con la actual revolución tecnológica impulsada por la IA. “Estamos ante un ámbito nuevo que puede ofrecer grandes beneficios pero también riesgos considerables”, advirtió.
El exrector citó recientemente una encíclica del papa León XIV titulada Magnifica humanitas, donde se menciona que “la IA no es neutral”, reflejando los intereses de quienes la desarrollan. Martinón identificó a figuras clave en este contexto como Dario Amodei y Peter Thiel, quienes están utilizando esta tecnología en formas que podrían tener implicaciones éticas preocupantes.
A medida que avanza esta nueva era digital, Martinón alertó sobre los peligros inherentes a la IA: desde potenciales pérdidas masivas de empleo hasta transformaciones sociales profundas. “El trabajo es esencial para nuestra socialización”, explicó, enfatizando cómo estas dinámicas afectan no solo a nivel económico sino también social.
Al igual que las tensiones generadas por la energía atómica llevaron a una Guerra Fría entre EE.UU. y la URSS, hoy nos enfrentamos a una nueva Guerra Fría digital entre EE.UU. y China. En este panorama global incierto, Martinón aboga por una regulación efectiva de la IA para asegurar que sirva al bienestar humano y no caiga en manos irresponsables.
Pese a los desafíos actuales, concluyó su intervención con un mensaje esperanzador: si se unen esfuerzos individuales se pueden lograr cambios significativos para proteger nuestra democracia, espacio donde reside verdaderamente la libertad.