Las personas con discapacidad tienen derecho a formarse y a acceder al empleo, así figura en la ratificación realizada por el Gobierno y Estado Español acerca de la Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad publicado en el BOE en 2007.
Bajo una mirada profunda del capitalismo donde se seleccionan personas productivas que proporcionen ganancias, se obvia a las personas con discapacidad.
El observatorio de la vulnerabilidad y el empleo de la fundación Adecco presenta un informe “Empleo y Discapacidad en Canarias: retos y oportunidades para la inclusión” realizado en el 2025. En dicho informe el 75% se encuentra en edad laboral y sólo 28,8% de las personas con discapacidad participa en el mercado laboral (buscando empleo o trabajando) frente al 35% nacional.
Por este motivo, urge de políticas que apoyen el empleo de las personas con discapacidad, generando empleo con los apoyos necesarios:
Las pagas no contributivas pueden ser una ayuda, pero no la solución pues con aproximadamente 450 euros no se puede vivir dignamente. El empleo, es importante no solo porque garantiza sus derechos fundamentales, sino que promueve la autonomía económica, la autoestima y la inclusión social plena. Trabajar reduce la dependencia, rompe estigmas, mejora la salud emocional y permite demostrar capacidades, siendo una vía esencial para prevenir la exclusión social.
El desarrollo profesional ofrece la oportunidad de crecer, desarrollar habilidades y demostrar competencias, eliminando prejuicios sobre sus capacidades.
Evidentemente, esta autonomía dependerá del grado de discapacidad o dependencia de cada persona, no obstante, lo que es incuestionable es la importancia de proporcionar oportunidades, no limitar y eliminar las barreras para que aquellas personas con discapacidad pueden desarrollarse plenamente.
Ana Alicia González Marrero, Área de inclusión e igualdad de Liberación Canaria