OPINION

"El imperdible"

José Luis Azzollini García | Lunes 18 de mayo de 2026

Dice el diccionario de la R.A.E, que un imperdible es un alfiler que se abrocha para que no se abra con facilidad. Y, también, que es algo que no se puede perder. Leyendo estas dos acepciones de la palabrita podemos resumir que hablamos de algo que difícilmente se puede desarraigar de donde estaba sujeto y/o que, por mucho que eches agua hirviendo, no va a desaparecer.

Yo, ante lo acontecido en Canarias en la semana pasada, he captado algunas similitudes entre lo observado y la palabreja. No deseo, ni debo entrar en los sucesos que rodearon al barco que fondeó en la costa de Granadilla, por considerar que hay “buques” en los que no debería “enrolarme” hasta que el tema llegue donde debería atracar (Parlamento/Senado en este caso); así que solo comentaré algunos aspectos, menos esenciales.

Dentro del desarrollo de la operación, sin duda, hay pocas cosas que se deben destacar, dada la gran puesta en escena que pudimos ver por la televisión y/o escuchado por la radio. ¡El despliegue fue digno de película! Todo muy protocolizado. Pero claro, siempre puede haber alguna rotura de los protocolos establecidos y por lo tanto siempre podremos encontrarnos con algún aspecto que no pasa desapercibido. En este punto, muchos televidentes fuimos engañados por nuestra vista, pues nos pareció ver, algo que atañía a un profesional y supuesto cumplidor de las normas protocolarias. Aunque parezca imposible, vimos a alguien del equipo sanitario que se bajaba de la guagua sin su equipo de protección. ¿Cómo? Se nos dice que se baja con su equipo en la mano, pues el protocolo establece que, una vez concluida su labor, se deberán quitar su E.P.I. y depositarlo en “un recipiente habilitado para ese cometido”. Y, eso es perfectamente entendible; aunque se debería dejar un hueco a los posibles errores, antes de proceder a una defensa numantina: ¡un respeto, que son médicos! Tal vez a quien pronunció esa sentencia, se le pasó el hecho de que el abandono de la guagua se hizo en una rotonda ya fuera de la pista del aeropuerto y a diez minutos del Puerto de Granadilla (los dos supuestos puntos para deshacerse de equipos). Salvo que hayan colocado un “contenedor especial” en la gasolinera que se ve y muchos conocemos, es posible que la explicación hubiera necesitado de un imperdible para que no se le escapase de las manos. Creo que hubiera sido mucho más prudente reconocer un posible fallo de protocolo de seguridad sanitaria y la cosa hubiera quedado ahí. La mesura y un análisis previo, puede ser de utilidad. Más que nada para no quedar como una defensora a ultranza de lo aparentemente indefendible. Lo que la ciudadanía ha podido ver, ha sido un señor que incumple lo que se está viendo y oyendo; sobre todo, en lo concerniente a protocolo de seguridad sanitaria al terminar su intervención. Si el señor se pudo equivocar y se bajó para subirse en otro medio de transporte, ya se depurará, pero para comulgar con ruedas de molino, hay que ir a misa y no era la hora ni el lugar apropiado.

La trifulca que en toda España y en el mundo entero se ha testificado entre los Gobiernos de la Nación y de Canarias, no necesita un imperdible. Creo que, salvo que se den puntos de sutura, va a ser difícil que esa cicatriz cierre. Seguramente cada parte tuvo sus motivos para actuar como lo hicieron, pero quienes estábamos en esta historia como meros observadores solo hemos visto más de lo mismo. ¡No hay virus que acabe con esta política que sufrimos ya desde hace tiempo! Verbos como hablar y negociar, se ha comprobado que pueden ser perfectamente sustituidos por otro algo más expeditivo como lo es el verbo “imponer”. Unos mandan y otros acatan. Los de allá, dan una orden y los de acá, o la cumplen, o ¡la cumplen! No hay necesidad de imperdible de ningún tipo para “agarrar esos machos”. Hemos asistido a un ejercicio de solidaridad impuesta, por lo que resulta raro que el presidente del país y el responsable de la ONU, nos hayan felicitado por nuestra labor humanitaria. Nuestro nivel de solidaridad, no vino en ese barco ¿A qué viene tanto baboseo? Mucho quedará por saber sobre todo lo que ha sucedido en este embrollo. Afortunadamente, se ha tratado calmar nuestra ansiedad original, y creo que eso si se ha conseguido y es altamente valorado. Todo el nerviosismo inicial ha ido desapareciendo de nuestros comentarios, para ir cediendo el paso a lo anecdótico, a lo superficial, y en definitiva, a lo perfectamente controlable con un imperdible.

Pero, desde luego, si algo no necesita el uso de ese artilugio, es la presencia del Señor Ministro de Política Territorial. Hemos visto en cada rueda de prensa a tres ministros del Gobierno Central; aunque la voz cantante la llevó, en todo momento, la titular del Ministerio de Sanidad. Y, ha sido así, porque ella es la que debía liderar todo este lío. Muy bien por ella, bien por su presencia, bien por su seguridad y bien por haber dado una imagen de política de ese primer mundo en el que se mueve. Otro Ministro al que también se le ha visto en cada rueda de prensa, ha sido quien ostenta la responsabilidad de todo lo referente a la seguridad del Estado. Su participación ha sido más de corta y pega que otra cosa, pero su presencia parece que se podría entender como válida dentro de todo este operativo. El tercer ministro es el que tal vez ofrece alguna duda en cuanto a la necesidad de estar presente en este grupo de responsables. Pero, en asuntos que competen a Canarias, la presencia del señor Ministro de Política Territorial, no necesita ningún apósito para mantener unidas dos partes, porque él, por sí solo, ya parece un imperdible cada vez que se ha tratado un asunto que tiene que ver con Canarias. ¿Viene el Papa y hay que organizarlo todo? pues él deberá hacer acto de presencia para dejar claro que está allí en lo que interese al pueblo de Canarias. ¿Que se trata de hacer valer la Ley que establece el reparto de menores migrantes por el territorio español? Pues el comparecerá para decirle al mundo entero, pero especialmente a los canarios, que él está ahí para darle viabilidad a ese cumplimiento. Y, si se pone en marcha un plan tan perfecto como el que aparentemente -poco a poco se analizarán las costuras del mismo- se ha establecido para resolver este incidente del hantavirus, pues ¿Cómo no iba a estar el señor Ministro canario? Confirmar la necesidad de contar con su presencia, es bastante discutible, pues para contactar con todas las comunidades autónomas de procedencia de los catorce españoles y trasladar tranquilidad a sus familiares, solo necesitaba unas llamadas desde su despacho. Pero, la posibilidad de volver a visibilizarse como trabajador constante por Canarias, parece que no deseaba perdérsela. La duda que surge, viendo su proliferación en cada acto “Canario”, obliga a preguntarse si nos añorará tanto como para estar pensando volver a presentarse en las elecciones venideras. ¿Le pasará a él también factura su adhesión al proyecto “Sánchez”? Si fuera así, debería intentar una mejor estrategia para conseguir que, ese “apego” desapareciera del recuerdo de su etapa en el gobierno autonómico. El recuerdo, está sujeto con un “imperdible” muy efectivo: “La memoria colectiva”. Tal vez solo le puedan servir los errores del actual presidente de Canarias, a quien le faltó un buen imperdible para estar presente en cada acto representando a quienes dijo defender en todo aquel problema biológico. ¡Un imperdible vale para todo!


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