OPINION

Dos versiones sobre el mismo cielo

Daniel Molini Dezotti | Sábado 16 de mayo de 2026

Le dije, convencido, que no quería hablar. Y se lo aseguré por dos razones: la primera, porque el tema me dolía; la segunda, porque no serviría de mucho.

“Me gustaría que una tarde cualquiera, cuando tengas un rato, nos encontrásemos con un amigo libertario, para que podamos charlar sobre Milei y la realidad argentina”.

Fue entonces cuando expliqué que no podía, porque, cuando lo hacía, nada más comenzar el intercambio de pareceres, por culpa de informaciones inverosímiles, sesgos, prejuicios y radicalismos irreductibles, mi organismo respondía mal.

De pronto enrojecía, y una enorme descarga de adrenalina me provocaba taquicardia, terminando con la presión por las nubes.

No me había ocurrido una vez, sino varias, sin conseguir que los interlocutores pusieran en duda lo que consideraban verdaderos, aunque los argumentos para plantear dichas dudas fuesen sólidos.

¿Cómo iba a explicar nada si en la República Argentina, por culpa de la política, se habían alejado familias y amistades, separadas por un precipicio ocupado por verdades y mentiras, pudriéndose en un fermento que impide el abrazo del entendimiento?

Es posible que sea el tiempo quien termine convalidando las razones: unos habrán defendido causas justas, otros no.

Pero cuando eso ocurra, las esperanzas yacerán como cadáveres, el dolor no habrá tenido consuelo y los responsables evitarán asumirlo, insistiendo con discursos repetidos hasta la extenuación.

Por todo eso —aunque no lo expresé de ese modo— no quise hablar con la persona de tendencia libertaria relacionada con mi amigo.

Pero no estaba orgulloso con la decisión, no me pareció bien, ni decente, sí reprochable: ¿cómo sustraerse a una posibilidad, aunque fuese remota, de comprender y ser comprendido?

De tal forma, decidí exponer en este artículo, para luego pasárselo, dos formas de interpretar lo que sucede hoy en la República Argentina.

Por un lado, el testimonio de un colega que no sabe que es poeta, por otro, la versión de un alto funcionario público del gobierno nacional.

Como no quiero condicionar al lector —ni al amigo libertario de mi amigo—, interpreto, aunque sea interpretar mucho, que ambos testimonios son sinceros, que no están manipulados por maniobras espurias, gabinetes de prensa, ni por estrategias de propaganda destinadas a influir en el pensamiento.

En este punto comienza la exposición de dos miradas sobre la realidad argentina y el modo en que es apreciada, la de aquellos sectores que gobiernan y la de quienes los padecen.

El primer testimonio pertenece al artista que no sabe que es poeta, quien, en un grupo de WhatsApp, contó:

"… La semana pasada tuve que ir a Buenos Aires por un asunto familiar y lo que vi me estremeció. Nunca antes -desde hace 13 años viajo casi todos los meses- había visto lo que vi ahora, agravado por el frío. Créanme: ¡nunca!, ni en invierno ni en verano. Vi familias enteras con niños durmiendo en las calle, bajo aleros o a la intemperie, algo terriblemente desgarrador.

La gente pasa, mira, pero no puede hacer nada. A raíz de eso se me ocurrió escribir algo, para paliar un poco mis sentimientos, porque la verdad es que me dejó partido por la mitad. ¡Créanme! Es tremendo lo que está pasando en Buenos Aires. No sé si nadie lo ve, o no quieren verlo, o miran para otro lado, ¡es desgarrador!”

El segundo testimonio, declarando sus verdades, es del Jefe de Gabinete, Manuel Adorni, asegurando que “...la pobreza bajó del 52,9% en el primer semestre de 2024 al 28,2% en el segundo semestre de 2025, una caída de casi 25 puntos porcentuales”.

El que se duele con el sufrimiento ajeno, lo expresó con un soneto.

“En las veredas tiembla la intemperie, / con rostros grises de dolor y frío, / la noche corre como un río impío
y el viento hiere con renovado brío.

Un niño descansa aunque el hambre hiere, / cubierto apenas con cartones de vacío, / se hizo trizas su niño cansado albedrío, / mientras con dolor piensa que los hombres no lo quieren.

La ciudad enciende luces arrogantes, / pero en las sombras alguien se estremece / mirando el cielo frío y muy distante.

Todo sigue..., la calle, la vida, indiferente y viva, / mientras el niño tiembla en una esquina, / y el frío y el dolor entre sus manos / se transforman inexorable en una herida”.

El que piensa que todo está bien, Adorni, y su presidente, lo celebran: Argentina está en el camino correcto: la economía empieza a dar señales claras de recuperación, la pobreza baja y la gente recupera la esperanza en un futuro de libertad y oportunidades. La pobreza sigue bajando. Dato, no relato.”

Quizás sea tendencioso, lo reconozco, pero yo le creo al poeta que no sabe que lo es y no a quien aseguró que el aumento de casi el 500% de su patrimonio desde 2023, año en que ingresó a la política, era legal, pero sin ofrecer las explicaciones que se le exigen.

No hace falta que nos enemistemos, quienes crean a Milei que certifiquen los datos, no su relato. Son muy fáciles encontrarlos.


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