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Vivir, no sobrevivir

Jueves 30 de abril de 2026
Por Aitor Montelongo

Dos años después del 20 de abril de 2024, seguimos esperando las medidas del Equipo de Gobierno del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife, comandado por José Manuel Bermúdez y Carlos Tarife, cabezas visibles de Coalición Canaria y el Partido Popular, para acabar con la masificación turística en el Parque Rural de Anaga; o alguna medida para facilitar el acceso a la vivienda.

El alcalde lleva más de 30 años en política activa, casi todos vinculados al Consistorio chicharrero, y su lugarteniente casi alcanza ya la década dentro del Ayuntamiento. Si hacemos un cálculo matemático simple, suman cuarenta años viviendo de lo público —que se dice pronto—. Al menos, deberían pedir perdón por situar al municipio a la cabeza de las peores listas.

El acceso a la vivienda en Santa Cruz de Tenerife es cada vez más difícil. No hacen falta estudios costosos, pagados a las empresas de siempre, para confirmar lo que ya sabemos: la ciudadanía no puede residir en su municipio debido a precios de compra y alquiler desorbitados y una capacidad de ahorro nula.

A esto, se suma el colapso de los servicios sociales. Ante la realidad de las personas que viven en la calle, el Equipo de Gobierno culpa a otros municipios o administraciones. Incluso, en palabras de la concejala de Asuntos Sociales, Charín González, se llega a culpar a las propias personas sin hogar alegando que "están en la calle porque quieren".

Tantos años gobernando dan para mucho. Con voluntad política, los datos serían otros. Es lamentable que seamos el hazmerreír de las islas por tener que retirar un carril bici abocado al fracaso o que la única solución para mejorar el aparcamiento en los barrios sea eliminar árboles de gran porte, como pretenden hacer en el barrio de La Salud. Además, existe una falta total de compromiso a la hora de llevar a cabo obras. Cada vez que se anuncia un plazo o presupuesto, teniendo como ejemplo la avenida de Anaga, la calle de La Rosa o la acera del Meridiano, todos sabemos que no se va a cumplir.

Tras nuestras reuniones con colectivos, asociaciones de vecinos y empresarios el diagnóstico es el mismo: hace falta savia nueva. Es urgente una renovación con personas jóvenes cuya única tutela sea mejorar la vida de los vecinos. Necesitamos un proyecto municipalista real, de personas que pisen la calle los cuatro años de legislatura y no solo cuando toca sacar la calculadora electoral para decidir qué calle asfaltar según el mapa de votos.

No se puede pedir el carné de militante para arreglar una acera o conceder recursos a una asociación. El cambio debe ser profundo, tanto en el gobierno como en la oposición. Desde los "aterrizados" de Vox —que confunden el IVA con el IGIC y no ubican Las Cabritas— hasta el equipo de Patricia Hernández —PSOE—, que tras años en la política institucional apenas ha traído cambios reales para el municipio.

Nos llena de orgullo que, en nuestros encuentros, los vecinos y vecinas se sorprendan gratamente al ver a tanta gente joven en nuestra formación. No es solo juventud, es gente formada que quiere desarrollar su proyecto de vida en Canarias sin verse obligada a compartir piso con desconocidos por falta de recursos. No queremos que el talento financiado por todos los canarios y canarias termine exportándose por necesidad.

Somos personas que quieren bajar al bar de toda la vida a por un cortado y una pulguita de pollo, que quieren preservar sus tradiciones y se sienten orgullosas de ser de aquí. Queremos una Santa Cruz que mire hacia dentro:

Menos estadios nuevos y más inversión en los barrios.

Menos fiestas de bienvenida al verano y más vivienda municipal.

Poder ir a Las Teresitas y encontrar un sitio donde poner la toalla sin que los coches de alquiler abarroten la playa.

En definitiva, desde Drago Canarias queremos VIVIR en Canarias, no sobrevivir a Canarias.

Aitor Montelongo, portavoz de Drago Santa Cruz de Tenerife


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