La subida del precio del combustible de aviación encarecerá previsiblemente los billetes de avión que pagan los viajeros, aunque el impacto variará según la política comercial de cada aerolínea. Por ahora, el suministro en España está garantizado siempre que el conflicto en Oriente Medio no se prolongue.
Las aerolíneas todavía no han detectado una caída en la demanda, que se mantiene fuerte. Sin embargo, el sector teme que, si la crisis se alarga, aumente la inflación, se reduzca el poder adquisitivo y se frene el empleo, factores que podrían afectar al número de viajeros.
Fuentes del sector y el Gobierno coinciden en que España cuenta, de momento, con suficiente combustible. La Asociación de la Industria del Combustible (AICE) destaca que la alta capacidad de refino del país reduce la dependencia exterior frente a otros mercados europeos.
España dispone de ocho refinerías operadas por Repsol, Moeve y BP, lo que la sitúa como el tercer país de la Unión Europea con mayor capacidad de refino, solo por detrás de Alemania e Italia.
Además, cerca del 80 % del crudo y de los destilados medios que importa España procede de América y África, por lo que la dependencia directa de Oriente Medio es limitada.
Algunas aerolíneas ya han empezado a tomar medidas.
El grupo Lufthansa ha cancelado 20.000 vuelos de corta distancia hasta octubre para ahorrar combustible.
KLM también ha suspendido 160 vuelos en mayo, mientras que Volotea reducirá un 1 % su capacidad y cobrará hasta 14 euros extra por billete.
Las aerolíneas suelen cubrir entre el 60 % y el 80 % de sus necesidades con contratos a futuro, cerrados antes de la crisis. El resto deben comprarlo al precio actual, que se ha disparado.
A finales de febrero, la tonelada métrica de queroseno rondaba los 700 dólares; ahora supera los 1.500. Este incremento supera ampliamente la subida del petróleo Brent, que ronda el 60 %.
Los expertos señalan que la repercusión dependerá de la estrategia de cobertura de cada compañía.
Algunas aerolíneas, incluidas varias de bajo coste, amortiguan parte del golpe a corto plazo, aunque podrían ajustar precios o recortar rutas.
El grupo International Airlines Group, matriz de Iberia, British Airways y Vueling, ya había previsto elevar su factura energética este año hasta 7.400 millones de euros, una cifra que podría aumentar si continúa la escalada.
El director general de la Asociación Internacional de Transporte Aéreo, Willie Walsh, advierte de que Europa podría empezar a sufrir cancelaciones por falta de combustible a finales de mayo, como ya ocurre en algunas zonas de Asia.
ACI Europa también ha alertado de posibles problemas y ha respaldado la propuesta de la Comisión Europea para que los Estados miembros puedan compartir queroseno.
Aunque España está más protegida frente a una posible escasez, podría sufrir el impacto de otros mercados europeos más vulnerables, como el Reino Unido, principal emisor de turistas hacia España.
Aun así, la Asociación de Líneas Aéreas (ALA) mantiene previsiones optimistas y espera un crecimiento del 5,7 % en los asientos programados para la temporada de verano, hasta casi 260 millones.
Además, España podría beneficiarse de desvíos de turistas desde destinos del Mediterráneo oriental percibidos como menos seguros.