En el sexto aniversario de la declaración del Estado de Alarma en España, más de dos millones de personas continúan sufriendo las secuelas del covid persistente. Según una encuesta de CSIF, el 62% de los afectados contrajo el virus en el trabajo, pero menos del 25% tiene reconocido su contagio como accidente laboral. La encuesta revela que el 75,3% estuvo de baja médica y un 69% solicitó ayuda psicológica, aunque solo un 7,6% la recibió. CSIF exige el reconocimiento del covid persistente como enfermedad profesional y propone medidas como un fondo de compensación para contagiados, protocolos específicos y refuerzo de la atención sanitaria. Las secuelas incluyen fatiga extrema, problemas cognitivos y dolor neuropático, con un 51,6% sin tratamiento médico adecuado.
En el marco del sexto aniversario del Estado de Alarma en España, se estima que más de dos millones de personas continúan padeciendo las secuelas del covid persistente. Sin embargo, estas personas enfrentan una alarmante falta de protección por parte de sus empleadores y las autoridades sanitarias. La situación se agrava aún más por la presión y discriminación que sufren en sus lugares de trabajo.
Una reciente encuesta realizada por la Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF), el sindicato más representativo en las administraciones públicas, ha puesto de manifiesto esta problemática. El estudio, que abarcó a más de 1.500 individuos afectados —principalmente trabajadores del sector sanitario, educativo y administrativo—, busca analizar su situación laboral, las medidas implementadas en sus centros de trabajo y las consecuencias sobre su salud y vida profesional.
El covid persistente se caracteriza por la prolongación o aparición de síntomas tras la fase aguda de la infección, lo que puede extenderse durante semanas o meses sin otra causa aparente. Aunque el virus ya no esté activo, los efectos pueden manifestarse a través de alteraciones en los sistemas inmunológico, cardiovascular o respiratorio.
Entre los principales síntomas reportados por los encuestados destacan: fatiga extrema, dolores musculares o articulares, dificultad para concentrarse (conocida como niebla mental), pérdida de memoria e insomnio. A pesar de estos problemas, el 51,6 por ciento asegura no estar recibiendo tratamiento médico específico, lo que evidencia las dificultades en el diagnóstico y atención del covid persistente.
Dada esta situación crítica, CSIF ha formulado varias reivindicaciones esenciales para abordar el problema:
A medida que avanza este sexto año desde la declaración oficial del estado pandémico, es fundamental prestar atención a las necesidades urgentes planteadas por aquellos que todavía luchan contra las secuelas del covid persistente. La respuesta institucional será clave para mejorar su calidad de vida y garantizar su bienestar laboral.