El servicio público de empleo estatal (SEPE) ha detectado que existen puestos vacantes, de los que prácticamente dos de cada diez resultan imposibles de cubrir: camareros, cocineros, albañiles, camioneros, enfermeros, cuidadores o médicos de familia son algunas de ellas.
El "Observatorio de las ocupaciones" del SEPE señala que el número de vacantes ha ido aumentando en los últimos años, desde las 56.000 de 2014 hasta las casi 150.000 de 2024, mientras que a cierre del tercer trimestre de 2025 se superaban las 152.000, de acuerdo con los últimos datos de la encuesta trimestral de coste laboral que publica el Instituto Nacional de Estadística (INE).
Son cifras que no llegan al 1 % de la oferta laboral, por debajo de la media europea del 3 %, según destaca el observatorio, que señala que una tercera parte de las vacantes pertenecen al sector público y pone como ejemplo que el 80 % de puestos sin cubrir en el ámbito de los cuidados debería proveerlo la Administración Pública.
Del total de vacantes, solo un 2,1 % se cubre sin dificultad, mientras que el 79,3 % se considera de difícil cobertura y el 18,6 % de imposible cobertura.
El SEPE achaca la situación al envejecimiento de la población y al rechazo de las condiciones laborales, principalmente en la construcción y la hostelería, pero también al desajuste entre lo que las empresas demandan y la formación de los trabajadores en las ocupaciones de cualificación media y alta.
Hostelería, construcción, actividades sanitarias y transporte son los sectores con mayor desajuste, aunque también destaca el agrícola, que reclama la necesidad de personas inmigrantes, lo que contrasta -según el SEPE- con el hecho de que muchos españoles se vayan a la vendimia francesa, donde encuentran mejores condiciones de trabajo.
También discuerda con el alto número de personas desempleadas, 2,47 millones a cierre de 2025 según la encuesta de población activa (EPA), si bien el observatorio indice en que muchos nacionales en paro son reticentes a cubrir ofertas de baja cualificación.
En 2025 un total de 25.767 personas migrantes pudieron trabajar en España a través del programa de gestión colectiva de contrataciones en origen (GECCO), una cifra récord que superó los más de 20.000 participantes de 2024 y los 19.000 del año 2023.
Los programas GECCO, que empezaron a funcionar hace más de veinticinco años, consisten en la tramitación y concesión simultánea de autorizaciones de residencia y trabajo para extranjeros extracomunitarios que no se hallen ni residan en España.
Marruecos copó el pasado ejercicio, con el 81 % de contrataciones realizadas, de las que nueve de cada diez son para mujeres con una edad media de 43 años empleadas en explotaciones agrícolas.
Otra vía que abre la posibilidad de buscar los perfiles vacantes fuera de España es el catálogo de ocupaciones de difícil cobertura que elabora trimestralmente el SEPE, se publica en el Boletín Oficial del Estado (BOE) y permite la tramitación de la autorización inicial de residencia temporal y trabajo por cuenta ajena dirigida al extranjero.
El catálogo es restrictivo, se ciñe a puestos para los que no existen candidatos y que se repiten por todo el territorio, como son la mayoría de ocupaciones dentro del sector de la marina mercante.
El del último trimestre de 2025 incluye marineros, pilotos de buque mercante, oficiales radioelectrónicos, mecánicos, maquinistas, engrasadores de máquinas, contramaestres, mozos de cubierta, caldereteros y frigoristas navales, junto con cocineros, camareros y mayordomos de buque.
También recoge diferentes especialidades en el ámbito de la construcción y la edificación, como carpinteros metálicos, instaladores electricistas y gruístas, además de entrenadores y deportistas profesionales.