Juan José Sanz Vitorio, portavoz de Transportes del Grupo Parlamentario Popular y senador por Segovia, ha acusado al ministro Óscar Puente de ser el representante de un "Gobierno letal" que actúa desde la corrupción moral, política y económica. Durante un Pleno extraordinario en el Senado, Sanz Vitorio se refirió a los recientes accidentes ferroviarios en Adamuz y Gelida, que resultaron en 46 fallecidos, y pidió la dimisión de Puente como responsable político. Afirmó que la tragedia era previsible y criticó la falta de mantenimiento e inversión en infraestructuras ferroviarias. Además, destacó el aumento significativo de descarrilamientos e incidencias en los últimos años. La intervención concluyó con una dura crítica a la falta de dignidad del ministro hacia las víctimas.
El portavoz de Transportes del Grupo Parlamentario Popular y senador por Segovia, Juan José Sanz Vitorio, ha lanzado duras críticas al ministro Óscar Puente, a quien acusa de ser “el ejemplo de un Gobierno letal, que ejerce su acción desde la corrupción moral, política y económica”. Estas declaraciones se produjeron durante el Pleno extraordinario del Senado, donde Puente compareció a petición del PP para abordar los trágicos accidentes ferroviarios ocurridos en Adamuz (Córdoba) y Gelida (Cataluña), que dejaron un saldo de 46 fallecidos.
Sanz Vitorio no dudó en señalar a Puente como “el responsable político” de esta situación y le recordó que “en democracia la responsabilidad política se sustancia con la dimisión”. No obstante, aclaró que no considera al ministro culpable directo de la tragedia: “No le llamaré jamás asesino, porque no lo es, ni al Gobierno, porque no lo son. Eso se lo dejo para ustedes y para sus socios”.
El senador calificó el accidente de Adamuz como “una tragedia que podríamos definir como la crónica de una muerte anunciada”, lamentando que, a diferencia de las obras literarias de García Márquez, esta realidad dejó 45 víctimas y familias devastadas que se preguntan el porqué de lo sucedido.
Sanz Vitorio advirtió que Puente “sabía que algo así podía pasar”, ya que hace tres meses solicitó una evaluación de riesgos sobre el descargamiento de trenes debido a problemas con señales y muescas en las ruedas. El portavoz del GPP endureció su discurso al afirmar que “son un Gobierno de dudosa legitimidad, por su transitar permanente en el incumplimiento de la Constitución. Y eso tiene consecuencias”.
El dirigente popular enfatizó que “esto no es una casualidad, no es una fatalidad. Estamos hablando de una tragedia” y apuntó al bajo nivel de ejecución presupuestaria e inversión como reflejo del estado crítico de la infraestructura ferroviaria. Según datos proporcionados por la Intervención General del Estado, hasta el 30 de noviembre, el Ministerio había ejecutado solo el 55,1% del presupuesto previsto, mientras que las inversiones alcanzaron apenas el 69,2%. Además, los fondos destinados a la recuperación apenas llegaron al 31,5%.
Sanz Vitorio también hizo hincapié en antecedentes preocupantes: “De los tres últimos presidentes de ADIF, dos están imputados”. Asimismo, destacó un caso específico relacionado con un adjudicatario vinculado a irregularidades en contrataciones. La Agencia Estatal de Seguridad Ferroviaria reveló un incremento alarmante del 175% en descarrilamientos entre 2018 y 2024.
El portavoz criticó la actitud del ministro Puente al ignorar las advertencias realizadas por los maquinistas sobre posibles peligros. A este respecto afirmó: “La soberbia con que usted ‘tapó’ esas advertencias demuestra una enorme indecencia moral”, recordando las desafortunadas bromas realizadas por Puente en verano.
Sanz Vitorio concluyó su intervención lamentando que hoy España está “triste” y avergonzada por tener un ministro como él. Al finalizar su discurso, instó a Puente a reflexionar sobre qué exigiría si estuviera en el lugar del Partido Popular bajo circunstancias similares.
Finalmente, subrayó que Puente “no va a dimitir porque no tiene la dignidad ni el respeto suficiente hacia las víctimas”, sugiriendo además que el presidente del Gobierno tampoco tomará medidas contra él por miedo a su silencio. Concluyó afirmando que aunque permanezca en su cargo, será visto como “el guardián de la caja de hedor de un Gobierno podrido y corrupto”.