El modelo español de trasplantes se destaca a nivel mundial por su eficacia y liderazgo, con una tasa de 51,9 donantes fallecidos por millón de habitantes y más de 6.300 trasplantes realizados en 2025. Este sistema, respaldado por la Ley de Trasplantes de 1979 y coordinado por la Organización Nacional de Trasplantes (ONT), garantiza el acceso universal y sin discriminación a los trasplantes en España. La donación es un acto altruista regulado que permite a las personas decidir sobre sus órganos al fallecer. Además, España ha sido reconocida por la OMS como modelo a seguir para otros países, promoviendo la adopción de sus estrategias en el ámbito de la donación y trasplante de órganos.
La donación y el trasplante de órganos en España se han consolidado como un referente internacional, salvando la vida o mejorando la salud de decenas de miles de pacientes cada año. Con una tasa de 51,9 donantes fallecidos por millón de habitantes y más de 6.300 trasplantes realizados en 2025, el país supera con creces a otras naciones en esta práctica vital.
Desde hace más de tres décadas, el Sistema Nacional de Salud ha liderado esta actividad a nivel global. El llamado «modelo español de trasplantes» es un conjunto de medidas que han permitido alcanzar este destacado liderazgo, reconocido incluso por la Organización Mundial de la Salud (OMS).
El éxito del modelo español se basa en dos pilares esenciales: la Ley de Trasplantes de 1979, que ha sido adaptada a lo largo del tiempo para incorporar avances científicos y tecnológicos, y el Sistema Nacional de Salud, que garantiza acceso universal a los trasplantes sin discriminación.
La Organización Nacional de Trasplantes (ONT) juega un papel crucial al coordinar las políticas nacionales sobre trasplantes, asegurando una colaboración efectiva entre las administraciones sanitarias central y autonómicas, que son fundamentales para el proceso de donación y trasplante.
Aparte de esta coordinación nacional y autonómica, existe una red de hospitales autorizados para la obtención de órganos. Uno de los requisitos para su autorización es contar con una unidad específica dedicada a la coordinación de trasplantes dentro del hospital, encargada de gestionar todo el proceso.
La donación de órganos es un acto altruista regulado por ley en España; es libre, voluntaria, confidencial y no lucrativa. Cualquier individuo puede expresar su deseo de donar sus órganos tras su muerte. Sin embargo, no todos pueden ser donantes; son las unidades coordinadoras las responsables de evaluar la viabilidad del órgano para el trasplante.
Además, la donación también abarca células y tejidos, siendo igualmente voluntaria y altruista. En este contexto se incluye el trasplante de médula ósea, esencial para la vida y cuya donación está abierta a personas sanas entre 18 y 40 años que no padezcan enfermedades transmisibles.
La legislación española establece que todas las personas son consideradas donantes a menos que expresen lo contrario; este principio se conoce como «consentimiento presunto». No obstante, se implementan procedimientos para respetar la voluntad del fallecido, ya que su oposición puede haberse manifestado previamente ante familiares o profesionales médicos.
A través del sitio web «Eres perfecto para otros», los ciudadanos pueden descargar una tarjeta simbólica que certifica su deseo de ser donantes tras su fallecimiento.
La donación en vida permite obtener órganos bajo ciertas condiciones específicas: el donante debe ser mayor de edad y gozar de buena salud física y mental. La legislación establece los pasos necesarios para proteger los derechos tanto del donante como del receptor.
Dado que cada caso tiene particularidades propias, se aconseja consultar cualquier duda con el equipo médico responsable del paciente antes de proceder con la donación.
El modelo español ha sido objeto de recomendación por parte de diversas instituciones europeas. En un documento del Consejo de Europa titulado «Meeting the Organ Shortage: Current status and strategies for improvement», se destacan elementos clave del modelo español que podrían ser implementados en otros países, tales como un sistema sanitario con cobertura universal y financiación adecuada.
Asimismo, España ha tomado un papel protagónico en la hoja de ruta global planteada por la OMS para fomentar los trasplantes en los próximos años mediante la resolución «Aumento de la disponibilidad, acceso ético y supervisión del trasplante». Este esfuerzo fue fundamental durante la Presidencia española en la UE con la Declaración de Santander.