Condicionar el derecho a una vivienda pública a diez años de residencia continuada o quince discontinua no ataca el verdadero problema de la vivienda en Canarias que es la especulación, la turistificación, la acumulación de vivienda en manos de fondos y grandes propietarios y la ausencia histórica de un parque público suficiente. En cambio, señala y castiga a quienes tienen menos recursos y menos capacidad de defensa.
Nos preguntamos:
Además, el decreto se presenta como una solución cuando Canarias carece de un parque público de vivienda digno y suficiente. Endurecer el acceso a algo que apenas existe no es una política de vivienda, es una operación cosmética que desplaza la responsabilidad del Gobierno hacia la población más vulnerable.
Rechazamos que se utilice la emergencia habitacional para normalizar discursos excluyentes y desviar la atención de quienes realmente se benefician del actual modelo inmobiliario. La vivienda pública debe servir para garantizar derechos, no para levantar nuevas fronteras sociales.
Desde Derecho al Techo exigimos una ampliación real y urgente del parque público de vivienda. Una política valiente que enfrenten la especulación, la vivienda vacía y el uso turístico descontrolado. Que los criterios de acceso se basen en la necesidad social y económica, no en filtros de residencia y el reconocimiento del derecho a volver a quienes se vieron obligados a marcharse.
La vivienda es un derecho, no un premio ni una herramienta de exclusión.
Derecho al Techo está por una vivienda digna, universal y sin discriminación.