El equipo científico sugiere que estos animales se originaron en las profundidades del océano, un hábitat que sirvió como refugio frente a las duras condiciones de la superficie, que en aquella época sufría de falta de oxígeno y acidificación.
Un equipo internacional de paleontólogos ha desenterrado en Banyalbufar, Mallorca, los restos fósiles de un terápsido de 270 millones de años, considerado el 'dientes de sable' más antiguo del mundo.