La presidenta insular, Rosa Dávila, defiende que “hoy más que nunca necesitamos unidad. Unidad para cuidarnos, para escucharnos, para tendernos la mano en tiempos de polarización”.
Esta decisión responde a la voluntad de que Tenerife tenga un día propio que represente lo que se es como isla, su historia compartida, tradiciones y, sobre todo, a su gente.