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Dos grandes pilares de la Visita Médica

Por José Luis Azzollini García
lunes 06 de julio de 2026, 10:32h

Tratar el tema de la Visita Médica, siempre es algo un tanto controvertido. Sobre todo por el desconocimiento que se tiene sobre esa actividad. De momento y si nos guiamos por las películas o por los dimes y diretes que existen en torno a ella, se tendría que considerar esa rama de la producción como algo nocivo para la sociedad. Recordemos las películas que se han desarrollado implicando a todo lo que rodea a los medicamentos, en oscuras tramas donde el crimen, las sospechas de manipulaciones políticas, el sexo y/o la irresponsabilidad médica, están presentes, llegando a ser en muchas de ellas, el hilo conductor de lo prohibido. La imaginación siempre se ha hecho un hueco en todo lo que se desconoce o se conoce a medias. Así ha pasado con los temas que nos acercan a las catatumbas del Vaticano, o a los enredos de las grandes multinacionales; Naturalmente, Farmaindustria, no podía estar ajena a la posibilidad de hablar de ella con la absoluta seguridad de que lo que se diga, no solo aportará dudas, sino que se le dará visos de realidad. Las multinacionales del sector, con su hermetismo, tienen mucha responsabilidad en esta deriva. Su aparente ocultismo, sus reservas a entrar al trapo en la cantidad de veces que se saca a relucir su posible participación en temas muy serios y, en definitiva, su silencio a la hora de tratar temas de índole empresarial, les hace candidatos a poner sobre el despacho de los guionistas y/o periodistas de investigación temas que tienen que ver directamente con su línea de flotación.

No seré yo quien, usando el espacio que se me brinda desde el foro de www.canariasdiario.com, me dedique a sacar a la luz lo poco o mucho que conozca sobre los intríngulis de ese mundo empresarial. Entre otras cosas, porque mi conocimiento y experiencia solo está basada en mis responsabilidades como visitador médico que fui de dos grandes multinacionales de esa rama de la productividad. Y, además, porque creo que si desde las altas esferas no se está por la labor de exteriorizar más su actividad empresarial, no estaría bien que lo que yo pudiera decir, sufriera algún rasgo de subjetividad que no ayudaría nada a aumentar el conocimiento sobre ella, sino que podría acrecentar su halo de misterio. En este artículo, solo se pretende poner ante el lector algunos aspectos desconocidos por la inmensa mayoría y que van paralelos al trabajo de un/a visitador/a médico.

La visita médica está basada, fundamentalmente en una actividad formativa para dar a conocer al mundo sanitario, no solamente los beneficios que un determinado fármaco puede aportar a distintas enfermedades, sino también el correcto uso de los mismos. Es por ello que en algunas ocasiones quien mantiene una entrevista con el cuadro médico para promocionar un determinado fármaco tardará unas veces muy poco tiempo y otras, algo más. No es lo mismo informar en el momento de la salida al mercado de un medicamento, que cuando se lleva años usándolo. La información, en sus comienzos deberá ser muy exhaustiva y, pasado el tiempo, solo se emitirá un refuerzo de las indicaciones y en muchos casos, la aportación de nuevos estudios realizados con los fármacos -la investigación no para en el momento de salir a la luz un fármaco, sino que se incrementa-. He llevado fármacos en mi cartera que nacieron para beneficiar a un grupo de pacientes y pasados un par de años y en virtud de la investigación continua, esa misma pastillita, servía para otras patologías y por lo tanto se abría el abanico a otra buena cantidad de pacientes que podrían aliviar sus dolencias con mayor efectividad que con los tratamientos que venían siendo tratados.

Precisamente esa continuidad en la investigación y la proliferación de estudios y nuevas indicaciones, es lo que hace que en los grandes laboratorios existan dos departamentos que son muy conocidos por quienes hemos trabajado en ellos, pero poco por la población en general. Este último grupo solo suele ver la punta de un blanco iceberg -negro cuando se expone con la mala baba de quienes viven trabajando con la cuota del morbo-. El vuelo de la comenta de la imaginación es libre y cada cual le suelta la cuerda como le plazca.

Uno de esos dos grandes pilares que mantienen la actividad de la vista médica es el departamento de formación. Su estructura organizativa está compuesta por un personal con alta cualificación en temas que tienen que ver con el asunto que se maneja. Así, al menos en las grandes empresas, podremos encontrar a personal con formación académica en medicina, en derecho, en psicología y en márquetin, entre otras disciplinas. Su labor es bien conocida por quienes nos dedicamos o nos hemos dedicado a interaccionar con el mundo sanitario desde la atalaya de la visita médica. Cuando un fármaco va a salir al mercado, después de recibir todos los parabienes del sector científico y de las distintas administraciones de cada estado o país, su actividad es frenética y muy, pero que muy intensa. Jornadas maratonianas de días e incluso semana, van dando forma al correcto uso de cada nuevo fármaco. A quienes se pondrán delante de los/as facultativos/as, se les da un repaso, no solo de lo que contiene cada gragea, sino de las enfermedades para las que ha sido autorizado su uso. Sin duda alguna, quienes no estudiamos medicina, casi podríamos pautar esos fármacos si, naturalmente, solo se pudiera recetar por el conocimiento del mismo. Afortunadamente, los doctores y doctoras valoran muchas más cosas a la hora de la prescripción. Aun así, el conocimiento que se les aporte sobre un determinado fármaco, ha de rozar la perfección y ya les digo yo, que el grupo de profesionales que se encarga de formar a los visitadores médicos, logran un éxito que ni siquiera podríamos sospechar quienes recibimos su formación. ¡Nada queda al azar! Todo se analiza y se expone con el fin último de que los equipos de “venta” vayan debidamente formados. Dicha formación nunca termina en esa actividad inicial. Muy al contrario la formación, como he indicado, es continua y se incrementa con las nuevas indicaciones o estudios que vayan saliendo.

Paralelamente al departamento que he traído en párrafos anteriores, existe otro de igual o superior importancia. Es el que forma, vigila y controla todo lo que tiene que ver con el correcto uso de cada fármaco. Una pastillita contiene efectos muy beneficiosos para la salud del paciente, pero también puede comportar algunos perjuicios que han de ser conocidos perfectamente por quienes lo pautarán y por quienes informarán al cuadro médico. Una mala información puede comportar un mal uso y ello puede acarrear consecuencias negativas para los pacientes y por ende responsabilidades jurídicas para los propietarios de las moléculas. Lo que se cuece en el departamento de “fármaco-vigilancia” está revestido de tal nivel de seriedad que la no observación de cuanto sale de su formación y seguimiento, puede conllevar sanciones muy importantes.

Estos dos pilares son otros de los tantos que soportan la visita médica y los he traído a fin de que se sepa que, en la maleta del visitador/a médico, hay algo más que “bolígrafos” -que ya ni eso-.

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