Europa lleva años viendo cómo sus emprendedores más ambiciosos hacen las maletas. No por falta de talento ni de capital semilla, sino por algo más prosaico y más dañino: el peso insoportable de navegar 27 sistemas legales distintos, más de 60 formas societarias nacionales y meses de tramitaciones para lo que, en Delaware o en Singapur, se resuelve en días. La Comisión Europea presentó el miércoles 18 de marzo la propuesta legislativa EU Inc., una figura jurídica paneuropea de registro digital y coste mínimo que aspira a cambiar esa ecuación de raíz.
Bajo la denominación EU Inc., la Comisión introduce un marco legal societario nuevo, opcional y plenamente armonizado a escala comunitaria, concebido como la pieza central del llamado "28.º Régimen". El objetivo declarado es superar la fragmentación del mercado único y dar a las empresas innovadoras, startups y scale-ups las condiciones para crecer sin fronteras internas.
QUÉ OFRECE EU INC. Y QUÉ LO HACE DIFERENTE
Cualquier emprendedor podrá constituir una sociedad EU Inc. en menos de 48 horas, por menos de 100 euros y sin requisito de capital social mínimo. No se necesita abogado, notario ni cuenta bancaria previa. El registro se completa íntegramente en línea a través de una interfaz conectada a los registros mercantiles nacionales, y en una segunda fase se habilitará un registro central europeo donde todas las compañías EU Inc. depositarán su información. Un solo trámite. Un solo expediente. Acceso inmediato al mercado único.
La propuesta incluye también procedimientos de liquidación digital simplificados, lo que significa que cerrar una empresa fallida será tan ágil como abrirla. EU Inc. facilitará además el acceso al mercado de valores mediante la simplificación de la transferencia de acciones y la eliminación de formalidades presenciales para operaciones de financiación. Para los inversores de capital riesgo, que llevan años quejándose de la opacidad y disparidad regulatoria entre Estados miembros, esto no es un detalle menor.
LA CIFRA QUE LO EXPLICA TODO
La Unión Europea generó más startups por año que Estados Unidos entre 2018 y 2023, pero a comienzos de 2025 contaba con apenas 110 unicornios frente a 687 en EE. UU. y 162 en China. El problema no es la semilla. El problema es el suelo.
Esa asimetría brutal entre creación de empresas y capacidad de escalarlas resume décadas de un mercado único que, en la práctica, no funciona como tal para el ecosistema emprendedor. EU Inc. intenta atacar ese cuello de botella estructural. La Comisión prevé que alrededor de 300.000 empresas se acojan al nuevo régimen en los primeros diez años.
UNA APUESTA POLÍTICA CON GENEALOGÍA CLARA
La propuesta no surge de la nada. Tiene su origen en el informe Draghi sobre la competitividad europea, que subrayó la urgencia de apoyar a las empresas innovadoras para que puedan escalar dentro del continente. En enero de 2025, la Comisión presentó la Brújula de Competitividad, donde EU Inc. fue anunciada como medida prioritaria; y el Consejo Europeo, en sus conclusiones de marzo de 2025, instó explícitamente a la Comisión a proponer ese "régimen optativo número 28".
La presidenta Ursula von der Leyen fue directa: "Europa tiene el talento, las ideas y la ambición para convertirse en el mejor lugar para los innovadores. Pero hoy, los emprendedores europeos que quieren escalar enfrentan 27 sistemas legales y más de 60 formas societarias nacionales. Nuestro objetivo es claro: una Europa, un mercado, para 2028."
Detrás de ese calendario hay política pura. La Comisión ha pedido al Parlamento Europeo y al Consejo alcanzar un acuerdo sobre EU Inc. antes de finales de 2026. En el ciclo institucional europeo, eso equivale a correr.
LO QUE EU INC. NO RESUELVE
Hay que leer la letra pequeña. Las empresas acogidas a EU Inc. seguirán sometidas, en cada país donde operen, a los distintos estándares laborales, fiscales y legales nacionales de los 27 Estados miembros. La armonización societaria no arrastra consigo ni la armonización fiscal ni la laboral. Dos de las principales palancas de competencia regulatoria entre Estados quedan intactas.
Algunos expertos han advertido de que el alcance de la propuesta es demasiado amplio —al incluir a empresas ya existentes y no solo a nuevas compañías innovadoras— lo que podría saturar el sistema y hacerlo menos atractivo con el tiempo.
Y está el riesgo político más evidente: que los Estados miembros, celosos de su soberanía regulatoria, ralenticen o condicionen la adopción. Los Estados no tienen obligación de adherirse, y el resultado podría ser simplemente otra capa burocrática, con founders asumiendo costes de cumplimiento en los países que sí lo adopten sin sentir los beneficios de escala. La cautela, en este caso, es obligada.
EL ECOSISTEMA RESPONDE
El anuncio representa un hito para el movimiento EU–INC, una campaña política respaldada por más de 22.000 fundadores e inversores que desde octubre de 2024 ha trabajado con las instituciones comunitarias y los gobiernos nacionales para avanzar en esta dirección.
Pero el entusiasmo viene modulado. Tom Henriksson, socio general en el fondo de capital riesgo OpenOcean, lo sintetizó con precisión quirúrgica: la posibilidad de reducir el tiempo administrativo de meses por país a 48 horas en toda la UE haría que los fundadores "lo celebraran a lo grande", pero advirtió de que "aún no es un hecho consumado" y que el resultado dependerá de cuán extendida sea la adopción entre los Estados miembros.
Exacto. Una reforma de esta magnitud no se mide en el momento del anuncio, sino en la tasa de adopción real, en las primeras disputas judiciales bajo el nuevo régimen y en si los grandes fondos de inversión europeos —y los americanos que miran el continente con creciente interés— empiezan a ver en EU Inc. una razón para no cruzar el Atlántico.