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Y, llegó el carnaval

Por José Luis Azzollini García
lunes 09 de febrero de 2026, 10:20h

Cuando aún quedan turrones por consumir, cuando permanece el enyugue en nuestras gargantas con tanto polvorón, cuando en muchas de nuestras calles se sigue viendo alguna que otra estructura de hierro a modo de arbolito de Navidad, ya resuena la batucada. Ya comienza a sentirse el tembleque en las piernas. Temblores que hacen que hasta las personas menos fiesteras, se pregunten el porqué de estar moviendo las piernas al ritmo de los tambores. ¡Ha llegado el carnaval!

En Tenerife en general y en Santa Cruz en particular, no hay corte en la continuidad cuando de lo que se trata es de tenderetes. La famosa frase de “al pueblo pan y circo”, es muy posible que se haya pronunciado por el poeta latino Juvenal en la Roma antigua; pero, quienes más le han sacado el jugo, han sido los políticos que han ocupado “la poltrona” del Excmo. Ayuntamiento capitalino primero y en la de otros muchos municipios e islas, posteriormente. Y es que ya se sabe: cuando algo produce éxito tras haberse cogido el tranquillo, ¿vas a estar inventando cosas nuevas? ¡Qué va! Copiando que es gerundio. Y, así, tenemos a los pioneros en Santa Cruz de Tenerife y a los optimizadores del acierto.

Previamente al comienzo de la gran fiesta, de la fiesta santacrucera por excelencia, del acontecimiento festivo más esperado por una gran parte de la población, ya se han ido calentando los motores con los concursos de murgas infantiles y adultas -¡Bravo Trapaseros!-, de comparsas, de grupos de baile, de rondallas, de disfraces particulares y colectivos y hasta de fotografía. ¿De fotografía? Bueno, vale, se me fue el baifo. Ese tipo de actividad cultural no es lo que más se verá en estas fechas. Todo ese ambiente que se ha ido animando a ritmo de Celia Cruz, llegará a su cenit con la elección de la reina del Carnaval; que también tendrá su triada, completando la foto de la reina con las otras dos: la infantil y la de la tercera edad. El resto se vivirá en la calle. Será en la calle donde se lleven a término los concursos que faltan por premiar: los de coches engalanados, las carrozas, que se resolverá el viernes de la cabalgata anunciadora y el de ritmo y armonía de las comparsas que se reserva para el primer sábado de carnaval. En la isla donde el carnaval se vive con similar intensidad, aunque con sus notables diferencias, los focos del protagonismo, iluminarán la gala “Drag”. Un espectáculo que ha eclipsado bastante la elección de su reina. Allí las entradas para verlo en directo se agotan en cuanto salen a la venta.

Con anterioridad, también se ha estado trabajando con los escenarios del carnaval: los del Recinto ferial y los otros, que aunque no tan espectaculares son tanto o más importantes que aquel espacio. Me refiero a todos aquellos puntos donde se subirán orquestas y grupos para animar el “fiestorro”. Con tiempo suficientemente para dejarlo todo atado y bien atado, pues así ha de ser cuando se habla de dineros, se habrá producido un momento con algo de tensión en los salones del Ayuntamiento. Me refiero a la subasta para ocupar los diferentes espacios públicos instalando chiringuitos, tascas y todo lo que tenga que ver con la venta ambulante. A tenor de las cantidades que salen a la luz, vayan preparando la cartera cuando bajen al centro para consumir. Si en los aeropuertos nos resulta caro pagar dos euros con diez por un café, preparémonos por lo que habrá que pagar por una caña en la zona carnavalera. Y si entra hambre, “hálate la barriga para arriba”, porque el pepito de alguna loncha transparente, te va a costar lo que se haya acordado en la subasta.

Ya está todo preparado para que salga la cabalgata anunciadora del Carnaval de Santa Cruz. ¡Azúcar! A partir de este viernes trece de febrero ya todo será diversión, risas, mascaradas, vestidos de gran imaginación, vestimentas con menos presupuestos, pero igual de divertidos y, en definitiva semana y media de pura algarabía. Será, eso sí, unos días donde la seguridad brillará como uno de sus sellos de identidad. Pensemos que existen momentos carnavaleros que reunirán a más de doscientas mil personas interactuado al mismo tiempo en la calle. Desde estas líneas mi gratitud por quienes cuidan de ese apartado en toda su expresión: policía, sanitarios, protección civil, bomberos y el mayor grupo que salvaguarda esa gran seguridad y que no es otro que el propio pueblo chicharrero. Dos partes no pelean si una de ellas no quiere; y, está claro que el chicharrero huye de cualquier tipo de gresca. ¿Habrá algún despistado de esa máxima? Seguramente lo habrá, pero desde luego si todo sigue como antaño, será un “cero coma” en las estadísticas. ¡Así ha sido siempre, y así debería seguir siéndolo!

El carnaval de Tenerife, se vive en la calle. Lo que en su momento fueron las fiestas de inverno, ya es un acontecimiento popular que arrastra situaciones de llenos totales en las hotelería de la isla. Son unos días, donde la actividad en los aeropuertos se acelera, hasta convertir los dos recintos aeroportuarios en la puerta de llegada de infinidad de gente extranjera, insular y peninsular que bajo ningún concepto desean perderse la oportunidad de gozar de grandes bandas musicales en plena calle. En otras calles se vive también otros formatos de carnaval con igual aglomeración de gente. Si no es así, que le pregunten a quienes viven en la Palma, el motivo de no poder casi caminar por todo el centro de Santa Cruz de La Palma el lunes de carnaval con su ya famoso día de “Los Indianos”. O el miedo que pasa quien se siente perseguido por los “Carneros” de la isla de El Hierro o los “Diabletes” de Lanzarote. Por citar solo unos pocos representativos de que el tema “Carnaval” es cosa del pueblo, aunque pueda parecer cosa de la política. Lo que hacen quienes obtienen su sueldo de ella es favorecerse del éxito que se haya obtenido en las que hayan organizado en el periodo en el que hayan ocupado puestos de representatividad. Puede parecer exagerado y hasta triste que eso que anoto pueda llegar a ser parte de la realidad que vivimos en esta tierra; pero se han dado casos de traspiés en alguna elección de Reina, o de una fiesta que no ha salido tan lucida como la gente demandaba -el pueblo de Santa Cruz, en eso de meter presión en este tema, es único- y haber sufrido mucho, posteriormente, para revalidar el bastón de mando o incluso para darse por vencido por una oposición que seguramente habrá sentenciado: ¡el pueblo ha dicho que ustedes no han estado a la altura de la circunstancias! ¿El pueblo? ¿Altura? ¿Circunstancias? ¡Política carnavalera en su máximo exponente!

Al Carnaval Santa Cruz se le concede hasta un museo -recomiendo su visita- incluso por encima de un gran espacio museístico que muestre, a quien lo visite, que Santa Cruz es mucho más que un carnaval. ¿No interesa un gran museo de la ciudad? Santa Cruz ha elevado su historia a un nivel más alto que el mejor de los carnavales de Europa, que da la casualidad que también está en Tenerife. ¿No debería ser Santa Cruz, como ciudad pionera, donde se celebrara un desfile de todos los carnavales de Canarias? ¡Alguien dará el paso!

¡Feliz, divertido y seguro carnaval del chicharro!

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