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Doña Constitución: le presento mis respetos

Por José Luis Azzollini García
lunes 05 de diciembre de 2022, 11:22h

En estas fechas, nuestra Carta Magna, cumple unos cuarenta y cuatro años y parece que fue ayer cuando se le presentó al pueblo al que debía servir. Un grupo de ilustres personas se empeñaron en que el día de su nacimiento, luciera lustrosa y que gustara a unos y a otros. Se esmeraron, sobre todo, en que, a quien o quienes no la quisieran, les sirviera también, de referente. ¡No tuvo que ser fácil ordenar ese “puzle”! Se pasó a referéndum, como marca el protocolo, y los españoles dieron su visto bueno al documento que se presentaba y la hicieron suya: ¡La Constitución de España! Tras recibir todas las bendiciones legales, se puso en funcionamiento. Ha tenido alguna modificación -dos-, pero en líneas generales, se le sigue conocimiento como La Constitución del 78.

No voy a desarrollar una exposición completa de su contenido, pero si me gustaría resaltar algunos artículos importantes que conviene recordar sobre por dónde y de qué modo debemos conducirnos todos los que vivimos en España.

Para empezar habrá que tener en cuenta, que por mucho que se hable de eliminar lenguas, banderas y autonomías; de momento, el título preliminar lo deja bien claro. Después de este tiempo sigue existiendo gente que promete una patria con una sola bandera y otra que habla de un desmembramiento de la que existe. ¡Tal vez no hayan digerido bien ese título del comienzo!

El capítulo II, del Título I, nos habla de la igualdad que ostentamos todos los españoles ante la Ley. ¡Se tenga la condición social que se tenga! También es verdad que quien mucho posee, más ventajas puede que tenga a la hora de buscar defensores. Aunque, alguien “chiquitito” pero con unos “corazones” así de grandes, también puede tener sus logros positivos a la hora de defenderse. ¡El todo es dar con ese tipo de letrado “acorazonado”!

La sección segunda del capítulo mencionado en el párrafo anterior, tiene un significado muy interesante, sobre todo si se leyera. Nos habla de los deberes que tenemos en este, nuestro País. Por ejemplo en el artículo treinta y cinco deja bien claro que lo del trabajo es un derecho, pero también un deber. Deber, tanto para quien lo tiene, de ejecutarlo; como para quien no goza de ese privilegio, de procurársele. ¡Este artículo, deberían de repetirlo mil veces, en una libreta, tanto los trabajadores activos como los políticos que no hacen sus deberes como manda la Constitución! Repito: ¡El trabajo es un deber, además de un derecho!

El artículo cuarenta y siete, dentro del capítulo III, nos deja claro lo del tema de la vivienda. En ese caso, será solo la parte política quien lo repita por escrito una y otra vez, hasta que les quede claro que no se trata de conseguir que el banco haga su agosto para después mantener cerradas un número indeseable de viviendas, sino de lograr que todo español pueda acceder a ellas en calidad de propietario o inquilino. ¡Si se esmeraran en su cumplimiento, tal vez disminuiría -y no lo defiendo- el número de ocupaciones no legales!

Del Título II, que habla de la Corona, pasaré un poco de puntillas. Pues, en quien la mayoría de españoles creíamos a pie juntilla, nos lo ha embarrado algo. Aunque quien más se ha dedicado a echar tierra y agua, esté siendo quien considera que deberíamos volver a lo que ni ellos mismos conocen salvo por lo leído en libros. En este País, pasamos de la D a la M, sin pasar por la R, y no nos ha pasado nada. Bueno sí; que nos hemos ahorrado tener que elegir dos veces (Presidente y primer Ministro), con lo pesado y a veces vergonzoso que nos pueda resultar el hacerlo una vez sola (Presidente -vía Parlamento-). Sí que es verdad que hasta que toque -y no cuando se le antoje a algún empecinado- habría que darle un repaso a lo que puede y no puede hacer la figura del Rey. Perdón, Su Majestad, pero su padre de Usted, no ha estado muy sembrado.

El Título III será otro de los apartados a revisar, permítaseme el atrevimiento, pues siempre me pregunto ¿para qué, tantas persona? (mínimo 300) para que después solo uno, de cada uno de los partidos que están presentes en el hemiciclo, levante el dedito y todos sus “colegas” atiendan a su señal a la hora de votar. ¿No podríamos abaratar esta partida de los Presupuestos Generales del Estado? Recientemente he leído algo sobre la propuesta que ha hecho un Senador Canario, sobre la necesidad de plantearse la desaparición de toda la Cámara Alta, del estamento político Nacional. ¡Para lo que se nos permite debatir, mejor ni estamos! No lo ha dicho con esas palabras, pero más o menos se puede entender así. Mira, tal vez en eso coincidamos mucha gente en este País. ¿Será que ya nos estamos dando cuenta que el dinerito con el que se paga tanto salario, dietas, viajes e infraestructura, sale de “don bolsillo paganini” y no de un árbol? ¡Ha costado tiempo entenderlo!

El Capítulo II de ese mismo título, nos deja claro el sistema de elaboración de Leyes. Aunque la propia Constitución, también da la posibilidad de actuar bajo el juego que aportan los Decretos Leyes. Y, a fe de lo que viene sucediendo en los gobiernos de Mayoría propias o asociadas, estoy casi convencido que los Padres de la Constitución, no vieron venir que este apartado se les iba a quedar obsoleto más pronto que tarde. Ya, muchas veces, no hace falta ni el dedito de director de la (a)-filarmónica[1] parlamentaria.

Leyendo y escuchando las noticias, no termino de comprender qué es lo que no se ha entendido del artículo primero del Título sexto, -habla del Poder Judicial-. En dicho punto, se establece que los integrantes del cuerpo de Magistrados han de ser independientes… y sometidos únicamente al imperio de la Ley. Un poco más adelante se explica cómo se han de elegir, pero en ningún apartado, artículo, capítulo o título de la Carta Magna, he encontrado algo sobre, que dicha elección, pueda servir de excusa para que sus ilustrísimas puedan estar tiempo y más tiempo, sin nombrarlos. Parece que prima el que, en los estamentos más altos de la Magistratura, figure alguien que les resulte más favorable. Entonces, ¿Qué pasó con lo de la independencia? Otro tema, que también se les escapó a quienes redactaron el original.

No les voy a cansar, pero si les diré que de vez en cuando, echarle un repaso a este librito que nos dice lo que debemos saber sobre quien nos gobernará, cómo lo hará, con qué dinero se abastecerá y de dónde lo sacará; tal vez no debiera parecer una locura.

Muchas gracias Señores Padres de la Constitución Española por escribirla y por no poner tan fácil su modificación. Todo el Título X, nos habla de los pasos que hay que dar para hacer cambios sustanciales. ¡Mucho se tendrá que debatir en ambas Cámaras para que se consiga ese objetivo! ¡Muy claro tendrán que presentar el, o los cambios, a llevar a cabo, para que el pueblo lo refrende -salvo que a alguien se le olvide ese paso-!

Feliz Aniversario, Excma. Sra. Constitución de 1978

[1] Perdón por este concepto carnavalero-chicharrero.

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