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Entrar a casa por la puerta de atrás

jueves 25 de marzo de 2021, 05:00h
Las actuales viviendas no tienen más puertas que la de la entrada. Pero quienes hemos vivido en casa terrera, con huerta o patio al lado, conocemos que a casa se puede entrar por muchos lugares. Siempre había una alternativa para entrar sin llave o sin ser visto, una alternativa a la forma oficial o a la principal. Quienes hemos vivido en esos maravillosos lugares entendemos lo que significa “entrar por la puerta de atrás”.

En medio de esta situación sanitaria global, cuando en nuestra tierra tenemos el rostro inhumanizado de una inmigración que debería avergonzarnos, cuando la crisis económica a la que asistimos es dramática, en medio de todo este dolor social acompañado de unas dosis de desconfianza en la vacuna, hemos asistido al sonado aplauso de nuestro Congreso de los Diputados al aprobar la Ley de la Eutanasia. No importa si se ha consultado o no a los colegios profesionales de médicos, así, cuando la sociedad está atendiendo a lo prioritario, ellos aplauden a una ley insolidaria y atroz. Eso es entrar por la puesta de atrás.

Ya tenemos legalizado el descarte. Si molesta el humano al inicio de su vida, lo abortamos; si molesta al final, lo eliminamos. La posibilidad de elaborar políticas de apoyo a la mujer embarazada en situación de dificultad no tiene lugar; la posibilidad de generar una política sanitaria de cuidados paliativos no vale la pena. En esto, como en todo lo insolidariamente pensado, sin perro no hay rabia.

Somos conscientes de que se trata de una ley que apela a la libertad individual. Cada uno debe ser artífice de su propio destino y su autonomía debe ser respetada y apoyada. Una autonomía absoluta, pretendida legislativamente, a costa de la conciencia de los profesionales sanitarios que deben perder su autonomía en aras de la autonomía. La libertad personal es un valor. Pero la verdad es otro valor y, al menos tan necesario como la libertad. Si no se sabe hacia donde se camina, ¿de qué sirve la libertad de elección? No se puede entrar por la puerta de atrás cuando es la vida la que se pone en juego. Y la designación electoral y la posesión de un acta de diputado no hace a alguien inmune al error y a la falacia ideológica. Todos necesitamos una buena dosis de humildad para reconocer que no sabemos de todo, ni lo sabemos totalmente.

Por la puerta de atrás suelen entrar los miembros de la familia que quieren ocultar la hora en la que regresan, o quienes no son de la familia y quieren entrar a hacer daño o a robar. La transparencia exige entrar por la puerta principal, consultando a todos los implicados en el ámbito de la realidad de la que se tiene intenciones de legislar, dejando que los expertos asesoren, consultándoles, procurando mirar la realidad desde todos los puntos de vista posible, para que quienes legislan lo hagan para todos y buscando la verdad y el bien, no solo apoyando una libertad que nunca será omnimoda y absoluta.

Los que está en juego no son los cosas; son las personas...

Juan Pedro Rivero González

Delegado de Cáritas diocesana de Tenerife

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