Hasta el lugar se han acercado varias furgonetas, donde han guardado sus cosas y se han marchado entre gritos de un centenar de personas que se encontraban en la calle.
“No queremos que los hoteles de Calella sean un cuartel”. Con esta contundencia se expresaba este mediodía la alcaldesa de Calella, Montserrat Candini, ante el medio millar de personas que se congregaron en la plaza del Ayuntamiento para protestar por la actuación de las fuerzas de seguridad españolas durante la jornada del referéndum del 1-O.
El operativo ha llevado al Hotel Vila y al Hotel Las Palmeras a instar a los policías nacionales que hospedaba a buscar otro sitio.