Fernando Clavijo anunció ayer que convocaría a Jesús Morera, responsable de la Sanidad en las Islas, por el desvío de unos 50 millones que podría llegar a ser 150 -así son las cosas en el Archipiélago, nunca se sabe- del presupuesto para el área durante este año. La lista de espera sigue aumentando y cuesta ver al señor Clavijo o a alguno de sus consejeros sufriendo las consecuencias.
Quien escribe estas líneas tuvo que esperar hace pocos meses más de una hora por una consulta de atención primaria. Cuando al fin consiguió ver a su médico de cabecera, la primera vez en los cuatro años que lleva con su doctor porque siempre ha estado sustituido, este le dijo que "rápido, por favor, que hay varios fuera de hora". Por suerte era solo un resfriado.
Canarias está entre las tres CC.AA. que menos destinan a los pacientes quirúrgicos. Un drama aumentado por el anuncio de que, hasta septiembre, para recortar gastos, no habrá operatorios por la tarde. ¿Pero que está pasando?. Por si no lo saben los lectores, hasta ahora si una operación empezaba en horario de tarde, todo el sueldo de quienes en ella trabajasen se cobrarían en horas extras. Esto no es serio, porque sin querer pensar mal, es fácil imaginarse a un auxiliar, enfermero o médico retrasando los tiempos media horita, tres cuartos... ¡Ay, ya son las 15.03! Horario de tarde. Así son las cosas.
Los pacientes no nos quedamos atrás. Nos cuenta el personal que es habitual ver a gente pasearse por las Urgencias del HUC o del Doctor Negrín en plena madrugada. ¿El motivo?. Los plazos de la cita con el especialista se acortan sustancialmente. Legal sí, reprobable también, pero sobre todo el síntoma de que el sistema sanitario hay que restructurarlo desde arriba.
La sanidad se encuentra en la base de un Estado de Derecho consolidado, y está en nosotros como ciudadanos dejar de escurrir el bulto y confesar que a ambos lados de la pista hay un sistema viciado donde se cuida poco el bien común. Debemos exigir al Gobierno de Canarias un optimización de la gestión sanitaria (como mínimo), pero respetando las reglas del civismo y no sobrecargar las consultas y las Urgencias con nimiedades que exasperar a los profesionales médicos. Todos necesitamos mejorar.