No pasaba Amy Winehouse por un buen momento en la primavera de 2011, cuando protagonizó aquel tristemente célebre 18 de junio un concierto en Belgrado (Serbia) en el que apareció en el escenario totalmente borracha y a todas luces incapaz para comandar el espectáculo con dignidad. Aquel desastre, tachado de "desastroso" y "escandaloso", provocó la cancelación de toda su gira, que tenía prevista una parada en el Bilbao BBK Live Festival. Una actuación que nunca llegó a producirse como tampoco se produciría ninguna otra, pues Amy falleció a los 27 años poco después, el 23 de julio, sola en su apartamento del Candem Town londinense.