EDITORIAL

Los vaivenes de "el tecnócrata"

Miércoles 11 de mayo de 2016

Amanecemos con el anuncio de Coalición Canaria que ratifica lo que todos dábamos por seguro, que Ana Oramas y Carlos Alonso repiten (eso lo sabremos seguro el sábado) como candidatos al Congreso, con la más que probable incorporación de José Manuel Bermúdez a la plancha para intentar dar un impulso a los nacionalistas desde Santa Cruz, su feudo inexpugnable. José Manuel, un hombre de partido, inteligente, mete la patita -muy de lejos- para que le tengamos en cuenta en el futuro para la esfera política nacional. Muy bien, siempre y cuando deje el trabajo hecho en su Ayuntamiento.

Otra cosa es lo de "el tecnócrata", un Carlos Alonso que sigue pletórico en sus movimientos tácticos y que ya no esconde su desdén por el Cabildo de su Isla madre. Hay sujetos políticos que escapan de toda comprensión, cuya pervivencia nos da buena cuenta de la incapacidad de este nuestro pueblo para saber elegir correctamente a quien nos rige.

Este parece ser el caso de "el tecnócrata". Es un político hábil, eso nadie lo duda. Si no no hubiese podido ponerse esta máscara que hoy le adjetiva; sólo así pudo argumentar con relativa solvencia su fichaje por CC cuando la vía se le estrechaba en el Partido Popular. Amigo de los posicionamientos, supo arrimarse bien en el Cabildo y ahora dirige esta institución en la que no solo se lo dieron todo hecho, sino que accedió a ella por el democrático método del dedazo (otros políticos de relumbrón también lo hicieron, como nuesto actual presidente Clavijo en La Laguna) de Ricardo Melchior, el representante legítimamente elegido, que tras una larga comparecencia por un accidente de tráfico pasó a dirigir la Autoridad Portuaria de Santa Cruz.

Al menos ya había dejado el Cabildo en las técnicas manos de Alonso, quien desde que salió elegido -esta vez sí, en las urnas- ya le ha hecho dos feos a sus conciudadanos al instigar su propia candidatura al Congreso, a sabiendas de que la Ley de Incompatibilidades de la corporación insular prohíbe esta duplicidad de cargos para su presidente. Si ya en la primera ocasión hizo oídos sordos a dichas incompatibilidades, en esta ocasión se las ha vuelto a pasar por el pito del sereno, a sabiendas de la práctica imposibilidad de que salga elegido. Le da igual, porque él lo que siempre quiso, sepanlo ustedes, es irse a Madrid.

Los gurús de CC argumentan que su papel es de aglutinador, que necesitan a alguien de aquí (y por aquí nos referimos a Tenerife. Una cara bien reconocible, con la puya soterrada que esto supone para la Oramas) para movilizar al electorado. Mala cosa si ese es Carlos Alonso. Si querían impulso electoral, sacar del ostracismo a Paulino hubiese sido una opción más segura, pero ya se sabe, a Rivero ni agua, y "el tecnócrata" está de los primeros en esa lista.

Pero lo que está claro es que nuestro Carlos se quiere ir a Madrid, y Ana le bloquea el sitio, por lo que tendrá que esperar unos años a que la diputada termine sus quehaceres en la capital para irse con toda la pompa y circunstancia. Porque "el tecnócrata" quiere irse por todo lo alto, y mientras tanto se faja aquí en su Isla, el "cabildito" que consiguió para foguearse antes de que llegue su gran salto.

Todo esto, si CC llega de una pieza a tan dichosa fecha.