OPINION

Mete la patita Pepe Luis

Julio Fajardo Sánchez | Martes 14 de julio de 2026

Decir que 26 deportistas, de los cuales 23 han nacido en el país y otros 3 lo han hecho en Inglaterra, Italia y el Congo, no representan a la nación que los ha seleccionado para acudir al mundial de fútbol 2026, es una ofensa a toda una población que siente que esos hombres son los encargados de defender sus colores. Ni siquiera Marine Le Pen se ha atrevido a secundar esta afirmación, a pesar del sentimiento racista y exclusivo con que intenta convencer a sus votantes. Francia es algo más que eso, y más aún el día de la fiesta nacional. Alguien en la derecha española, alguien que ha ostentado la máxima representación en el Gobierno, ha tomado esta bandera y sus correligionarios incondicionales, que en todas partes los hay, lo disculpan diciendo que se trata de una ironía, de una broma lanzada desde la socarronería de su condición gallega. Imaginen que este comentario venga desde la frontera transpirenaica y el destinatario fuera Lamine Yamal o su amigo Niko Williams; la protesta se escucharía en todo el ámbito español, sin excepción alguna, y si alguno osara no hacerlo sería considerado como perteneciente a una minoría rechazable.

El propio Lamine ha respondido a la broma con una reflexión seria, diciendo que el deporte es una herramienta integradora, con lo cual demuestra, a sus 19 años, tener más sesera que el experto en butades incomprensibles para los tiempos que corren. Las cuadernas de la derecha crujen ante la salida en tromba de la izquierda para protestar por estas manifestaciones claramente racistas. Digo racistas porque después de intentar buscar otras interpretaciones, esta es la única que cabe dentro de una lógica elemental. Afirmar que unos franceses no lo son por el solo hecho de ser negros, es algo que habla poco en favor de quien lo proclama. Esto podría arreglarse pidiendo disculpas por haberse dejado llevar por un lapsus, vencido por un oportunismo no controlado, pero la recomendación, desde la condición jupiterina e indiscutible de quien lanza el exabrupto, es dejar las cosas como están y mandar a otros a decir que estaba de broma.

Tampoco se arregla llenando las redes sociales de adeptos que no hacen otra cosa que agravar el problema, intentando dejar claro que existe una mayoría que ampara esta forma de pensar, con lo cual el asunto se convierte en alarmante. Dicen que esto ha provocado una crisis. Si es así, dejarlo pasar sin más es un error grave. Hay muchas personas en el conservadurismo español que no aceptan este debate. Es más, me afirmo en lo que escribí hace unos días sobre que en la derecha el liberalismo brilla por su ausencia, igual que la socialdemocracia en la izquierda.

Hoy juegan Francia y España en Dallas. Espero que este partido no sea un enfrentamiento entre las dos Españas. Las intenciones de algunos parecen claras. Todavía están a tiempo de sacar la pata de donde la metieron.


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