OPINION

Liberales y socialdemócratas. ¿dónde están?

Julio Fajardo Sánchez | Lunes 13 de julio de 2026

“Un democristiano prudente y un socialdemócrata cabal tienen mucho que contar si respetan la matriz moral e intelectual que inspiró nuestra democracia”. Esto dice Diego S. Garrocho en su artículo de El País. Otro intento más de recurrir a esa veta común para salvar al sistema. El problema estriba en que el articulista sabe, igual que yo, que ese espécimen no existe ni en el PP ni en el PSOE actuales. Si en algún momento esas ideologías, tomadas en estado puro y de una en una, como decía Goytisolo, estuvieron presentes en nuestra Constitución de 1812 y en la de 1978, en lo de Torrijos y en la Reforma de Suárez, ha pasado el tiempo suficiente para que no existan, asfixiadas por la crispación que distingue a la política española representada en una pintura de Goya.

Escribir sobre esto me resulta un tópico, una barca aislada en medio de un océano agitado. La izquierda española ha sido, salvo rarísimas excepciones, más socialista que socialdemócrata, y la derecha más facha que liberal. Esto es así y a poco que las cosas se lleven al límite aparecen estas tendencias irreconciliables. Alguien descubrió hace algún tiempo que la crispación es un valor extraordinario a la hora de cosechar ventajas políticas y cometió la imprudencia de decírselo a un periodista en una conversación semiprivada. Alguien tuvo la feliz idea de poner en pie la memoria reivindicativa de lo que no queríamos volver a ser, hasta que consiguió poner de pie a un odio y una venganza que habían sido olvidados por los hombres y mujeres que llevaron a cabo la Transición después de la muerte del dictador.

Solo era cuestión de tiempo y ahora estamos en lo de siempre. El liberalismo y la socialdemocracia no existen en el interior de los partidos que dicen abanderar esas ideologías. Las cosas han llegado a tal punto de radicalización que no hay una lupa que nos haga ver un vestigio de ellas. La historia nos enseña que ya pasamos por una etapa muy parecida y las consecuencias fueron nefastas para todos. Hay quien se empeña en que se repita, seguramente porque no lo sabe hacer de otra manera.

No es verdad que haya socialdemocracia en el PSOE porque es incompatible con los comportamientos que manifiestan sus dirigentes y por la falta de reacción de sus militantes fanatizados; como tampoco se ven signos de liberalismo en el PP, atenazado por la torpeza y la endeblez de sus acciones, salvo escasas excepciones. Unos por otros han creado un clima de desesperanza que nos hace temer el desmoronamiento de los pilares de sistema. Estamos divididos, tirando en el juego de la soga, pero sin la confianza del equilibrio que mantenga a las fuerzas en su sitio. La tendencia es que una de las partes arrastrará por la otra con el deseo ferviente de hacerla desaparecer, igual que en la guerra de Israel, donde cada cual pretende borrar del mapa, desde el mar hasta el monte, al contrario.

Intento descubrir a liberales y a socialdemócratas y no los veo por ninguna parte. Deben ser distintos, como en el chiste del cumpleaños de Nerón, cuando le preparan en el circo un festival de fieras que van a devorar a un grupo de cristianos. Cuando sueltan a los leones se levanta una nube de polvo que no permite ver lo que ocurre. Al asentarse, se puede ver a los cristianos chupando los últimos huesos de los leones. Nerón protesta y Tigelino le dice: “Estuvimos buscando cristianos por toda Roma y no encontramos sino demócrata cristianos”.