OPINION

Sizigia

Julio Fajardo Sánchez | Sábado 04 de julio de 2026

Sánchez publica un video en las redes dando instrucciones para observar el próximo eclipse de sol. Dice que es el primero que se produce en nuestro país desde hace un siglo. No es cierto, en 1960 tuvimos uno en Canarias. Yo lo vi y doy fe de ello. Las gallinas se fueron a dormir a media mañana y la estela de un caza norteamericano cruzó el cielo en medio de un gran estruendo para seguir el acontecimiento. Le podría haber preguntado a Ángel Víctor. Al día siguiente nos olvidamos del asunto. No teníamos televisión.

Ahora lo aprovechamos todo para celebrar una inauguración. Lo hacen esas personas que creen que el mundo empezó a girar el día que ellos nacieron. Conozco a algunos de esos protagonistas de la historia presumiendo de que su memoria es la memoria de todos. ¡Qué equivocados están! Los eclipses, que en el mundo antiguo se llamaban sizigias, sirven para hacer presagios e incluso para marcar cambios de era, aunque en realidad se trate de una alineación que los astrónomos prevén con exactitud. Nunca faltarán los agoreros. Quizá por esto el presidente se adelanta al fenómeno para evitar el comentario de que sea él el que se eclipse en el patio del cuartel, en traje de faena y delante de la tropa, como el coronel en el chiste de Eugenio. En los hechos de los apóstoles hay uno que coincide con la muerte de Herodes, así que, por si acaso, mejor decir: “lagarto, lagarto”.

A Zapatero también le gustaban estas casualidades astronómicas; ya saben, el infinito y todo eso. En su época se puso de moda la conjunción planetaria de Leire Pajín. Ahora estamos pasando por un tiempo parecido, con otra Leire, pero con la fortuna de cara de igual manera. No es difícil acertar con estas cosas, al final se trata de un cálculo cinemático de varios cuerpos en sus órbitas, pero siempre habrá quien aproveche lo cotidiano para hacer magia, como el que decía: “te echo unos polvos y desaparezco”.

Los vendedores de gafas ahumadas están preparando su merchandising y se pondrán las botas, igual que con las gorras del papa, las mascarillas o las balizas de Pere Navarro. Dicen que los hoteles estarán a tope en la franja donde se ve. Nosotros nos quedamos fuera, pero yo guardo en la memoria el de 1960 a pesar de que Sánchez diga que en España hace un siglo que no se ve ninguno. Debe ser por lo de la hora menos. De cualquier forma, el no tener eclipse no afectará al turismo. Si nos cogiera ahora saltarían las alarmas de la superpoblación. Menos mal que estos fenómenos se concentran en una boda en La Graciosa o en la bajada de la virgen de los Reyes, en El Hierro, o en los enanos o los indianos de La Palma.

La cuestión es petarlo en una peregrinación al Risco Caído para conmemorar el reconocimiento del lugar como patrimonio de la Humanidad. Hay cosas inamovibles, por eso el alcalde Bermúdez dice que se irá de Coalición Canaria si le mueven de sitio al Heliodoro. En todas partes cuecen habas. En el fondo son cosas de la sizigia que lo pone todo oscuro por un instante. Después volvemos a lo mismo, y el coronel no se eclipsará sino que es el sol el que lo hace por detrás de la luna, insignificante comparada con su tamaño.


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