OPINION

Tardosanchismo

Julio Fajardo Sánchez | Jueves 18 de junio de 2026

Los expertos ven poco recorrido penal a las joyas de Zapatero si es cierto que se las regaló un jeque árabe cuando era presidente. De los efectos morales no se habla. Eso se resuelve con el y tú más y la generalización que ha hecho Miguel Sebastián cuando afirma que todos se quedan con los regalos. La cuestión se basa en la prescripción y en la no existencia de un código de buen gobierno. Con estos argumentos se pretende recuperar la figura del faro moral que alumbraba el camino de lo que Estefanía Molina ya empieza a llamar el tardosanchismo.

Cuando estos términos se le aplicaban a los últimos tiempos de la dictadura, vino una fase física donde tuvimos al poder entubado y en una UVI doméstica hasta que se certificara su muerte oficial. Incluso se dijo que tuvo lugar unos días después de haberse producido. Feijóo ha ido al Hormiguero y, como es lógico, a Motos le cae la del pulpo por parte de los que aún quedan en la guardia pretoriana que protege al presidente, de la que se empiezan a ver deserciones. Ha hablado de democracia, una palabra que debe ser redefinida para ajustarla a una situación política de conveniencia. Se refería a la decisión de la mesa del Congreso para que no se debatiera una moción de Junts pidiendo la convocatoria de elecciones. En el último momento el PNV se ha manifestado en el mismo sentido y Sánchez ha redoblado su intención de presentar unos presupuestos para lo que queda. Los ministerios ya han comenzado a vender el destino de las nuevas inversiones en una posición de propaganda a la desesperada. Cada día que pasa se incrementa la situación agónica de lo que Estefanía llama tardosanchismo.

Los posicionamientos de sucesión en las filas socialistas cada vez son menos discretos y, por si fuera poco, desaparecen del escenario internacional los motivos para convertirnos en defensores del derecho internacional y en denunciantes de los genocidas. El Gobierno sigue presumiendo de sus cifras macroeconómicas, pero el precio de la vivienda continúa subiendo, sin síntomas de detenerse y la cesta de la compra se hace cada día más insoportable. La deuda aumenta y Feijóo anuncia que si llega a la Moncloa hará balance y se verá la verdad. Rufián ha dicho: “aguantar para nada es tontería”, pero complementa esta afirmación con que hará todo lo posible para que no gobierne la derecha.

En esta contradicción vivimos una situación de tardo lo que sea que no nos lleva a ninguna parte. Si se trata de democracia, la única salida es permitir que el pueblo hable. Negarse a ello es aceptar que el enfermo convalece sin que llamemos al médico. El artículo de Estefanía Molina delata que la moral está muy baja y que hay una escasa capacidad de maniobra. Sin embargo, se barrunta que algo está en peligro porque la amenaza consiste en que en toda resistencia numantina puede surgir el lema de morir matando. Sánchez resucitó una vez cuando lo echaron de su partido. Si seguimos a Iván Redondo hay posibilidades de que lo vuelva a hacer. Sus portavoces aseguran que su intención es seguir más allá de 2027.


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