SOCIEDAD

León XIV, un viaje a España con más de 2,5 millones de participantes

(Foto: Marcos Nogales).
Redacción | Viernes 12 de junio de 2026

El Comité Nacional realiza una primera valoración del Viaje, que ha concluido en Tenerife tras seis días, 21 actos y más de 2.500 kilómetros recorridos sin incidentes.



El Viaje Apostólico de Su Santidad León XIV a España ha concluido esta mañana con la Santa Misa celebrada en el puerto de Santa Cruz de Tenerife, convertido en altar frente al océano. Tras el acto de despedida en el aeropuerto, tras resolverse el incidente producido con el avión principal, el Santo Padre ha emprendido el regreso a Roma.

En una primera valoración general, el Comité Nacional considera que el Viaje ha despertado una ola de esperanza en la sociedad española. Este éxito apostólico y social es mérito de la fuerza del Santo Padre, de la profundidad de sus mensajes y de los millones de personas que se han lanzado a las calles y han llenado los actos. Durante los próximos días, el Comité ofrecerá más información y un balance pormenorizado del conjunto de la visita.

En palabras del presidente de la Conferencia Episcopal Española, Monseñor Luis Argüello, el Papa ha ofrecido "un pensamiento católico; es decir, un pensamiento integral" ante la complejidad de la realidad y de los problemas.

Un Viaje de primeras veces

El Viaje ha estado marcado por hitos que carecen de precedente en la historia de las visitas papales a España. Por primera vez, un Papa ha intervenido ante las Cortes Generales y ha celebrado el Corpus Christi en nuestro país; por primera vez, también, un Pontífice ha visitado un centro penitenciario español y ha visitado las Islas Canarias.

Las cifras del Viaje

Según los primeros cálculos del Comité Nacional, más de 2,5 millones de personas han participado en los 21 actos del programa a lo largo de las cuatro etapas del Viaje. En Madrid, el millón y medio de fieles que acompañó la celebración del Corpus en Cibeles, el más de medio millón de jóvenes que abarrotó la Plaza de Lima y las más de 70.000 personas reunidas en el Estadio Santiago Bernabéu; en Barcelona, en torno a 40.000 personas llenaron el Estadio Olímpico de Montjuic durante la Vigilia de Oración, en la víspera de la jornada que volcó la ciudad alrededor de la Sagrada Familia; en Gran Canaria, otras 40.000 aproximadamente asistieron a la Misa del Estadio tras el encuentro con las realidades de acogida en el muelle de Arguineguín, y en Tenerife, más de 35.000 fieles convirtieron el puerto de Santa Cruz en el altar de la Misa final del Viaje, además de las decenas de miles de personas que acudieron a cada uno de los itinerarios del papamóvil.

En seis días, el Santo Padre ha recorrido más de 2.500 kilómetros, ha protagonizado los 21 actos del programa y ha pronunciado 23 intervenciones, incluidas las realizadas a bordo del avión papal, ante una cobertura informativa que ha reunido a más de 5.000 periodistas acreditados.

En cuanto a las audiencias, según la consultora Barlovento, en lo relativo a nuestro país, 28 cadenas han contado con programas especiales y han acumulado 18,8 millones de espectadores únicos con el 39,6% de la población de España. A estas cifras habría que sumarle la cobertura internacional y de redes sociales.

El dispositivo de seguridad ha movilizado a cerca de 25.400 agentes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, junto a unos 2.000 efectivos y decenas de equipos de emergencias y asistencia sanitaria, mientras que más de 25.000 voluntarios han estado al servicio de los peregrinos durante toda la semana.

El Viaje se ha desarrollado sin incidentes, en un contexto de alerta antiterrorista reforzada, gracias al comportamiento ejemplar de los peregrinos, al civismo del conjunto de los españoles y al trabajo extraordinario de los cuerpos de seguridad y de los servicios de emergencia, a quienes la organización expresa su más profundo agradecimiento.

Un magisterio que interpela a toda la sociedad

Durante estas jornadas, León XIV ha hablado de fe y también de heridas concretas, desde la soledad, la salud mental y la pobreza hasta la cárcel, la migración y la dignidad del trabajo, con un magisterio que ha ido creciendo etapa a etapa hasta dibujar un mensaje de conjunto dirigido a creyentes y no creyentes.

La etapa madrileña concentró las palabras dirigidas a la vida social e institucional del país. En su primer discurso en España, el 6 de junio, el Papa pidió optar "por la claridad que ilumina y la franqueza que abre caminos"; esa misma jornada, en el centro de acogida CEDIA 24 horas, recordó que "la caridad no admite demoras", y por la noche, ante los jóvenes congregados en la Plaza de Lima, les pidió ser "chispa de una humanidad nueva" con una exhortación que recorrió el mundo: "¡Sed humanos!: hombres y mujeres de carne y hueso. No apariencias, sino rostros fiables". En el encuentro Tejer Redes del Madrid Arena, con representantes de la cultura, la economía y la academia, afirmó que "la Iglesia anhela permanecer en diálogo con el mundo contemporáneo"; en su histórica intervención ante las Cortes hizo una defensa de la dignidad del ser humano frente a los retos de la vida, las nuevas tecnologías y la convivencia social; ante la Virgen de la Almudena sostuvo que "para edificar algo nuevo hay que destruir los muros", y en el Estadio Santiago Bernabéu recordó que "la bondad, aunque sea de unos pocos, puede vencer el miedo de muchos".

Barcelona aportó la dimensión más interior del Viaje. En la Vigilia de Oración del Estadio Olímpico de Montjuic, el Papa atravesó las noches del alma con un grito de esperanza, "¡Dios no nos abandona!"; en la cárcel de Brians 1, donde escuchó el testimonio de dos mujeres privadas de libertad, aseguró a los internos que "el pasado no condena el futuro" y pronunció una de las frases más recordadas del Viaje: "¡Dios te ama como eres, pero te sueña mejor!". En Montserrat, en el marco del milenario del monasterio, invitó a dejar a los pies de la Virgen "las corazas que han endurecido poco a poco el corazón"; ante las entidades de caridad reunidas en la iglesia de San Agustín pidió que no permitamos "que la soledad y el abandono se normalicen en la vida", y en la Sagrada Familia, donde inauguró la Torre de Jesucristo en el centenario de la muerte de Gaudí, definió la basílica como "una elocuente catequesis hecha de piedras, colores y luz".

Canarias elevó la voz del Viaje hacia el mundo. En el muelle de Arguineguín, ante las realidades de acogida de la ruta atlántica, el Santo Padre planteó la pregunta que resume su paso por las islas: "Cada barca que llega no trae sólo migrantes; trae consigo una pregunta: ¿qué mundo hemos construido, si tantos hermanos tienen que arriesgar la muerte para buscar vida?". A los sacerdotes, religiosos y agentes de pastoral del archipiélago les pidió que, "cuando encuentren dificultades, alcen la mirada"; en la Misa del Estadio de Gran Canaria proclamó que "somos la presencia viva del Señor en el mundo, seamos portadores de su misericordia y de su paz"; en el centro Las Raíces de Tenerife, tras escuchar el testimonio de varias personas migrantes, afirmó que "el amor de Dios no conoce fronteras" y reclamó aprender "el lenguaje de la cercanía", y en la Misa final del puerto de Santa Cruz se despidió con gratitud: "Gracias por lo que son y por lo que hacen, convirtiendo a esta isla en un lugar donde encontrar al corazón de Cristo".

"Ahora os toca a vosotros trabajar", le dijo el Papa al presidente de la Conferencia Episcopal Española, Monseñor Luis Argüello. "Para transformar la emoción en virtud, la emoción en trabajo".

Un Viaje coral

Desde el Comité Nacional se destaca el carácter coral de una organización sostenida por la Santa Sede, la Conferencia Episcopal Española, la Casa Real, el Gobierno, las comunidades autónomas, los ayuntamientos y las diócesis, y se agradece la cooperación que todas las administraciones públicas han prestado desde el primer momento.

Cada etapa ha dejado su impronta propia, desde la solemnidad del Corpus en Madrid y la calle desbordada de Cibeles hasta el puerto de Santa Cruz convertido en altar frente al océano, pasando por el milenario de Montserrat, la Sagrada Familia iluminada en el centenario de Gaudí, el muelle de Arguineguín y la memoria atlántica de Gran Canaria o la crudeza de la realidad migratoria en Las Raíces, en Tenerife.

El Comité quiere agradecer igualmente el trabajo de los periodistas, fotoperiodistas y operadores de cámara que han hecho posible la cobertura informativa del Viaje.

Próximos pasos

El Comité Nacional convocará la próxima semana una rueda de prensa con el balance detallado del Viaje. Tal y como se anunció el pasado mes de febrero, se realizará además una auditoría y un informe de impacto económico del conjunto de la visita, que estará a disposición de los medios de comunicación.

Bajo la invitación a alzar la mirada, que ha dado nombre al himno y a la campaña oficial del Viaje, León XIV deja en España el poso de unas palabras que interpelan a toda la sociedad, creyente o no, y que invitan a mirar más allá de los intereses particulares, hacia la convivencia, la acogida y la esperanza

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