TENERIFE

El papa León XIV protagoniza una jornada para la historia en su visita a Santa Cruz

Redacción | Viernes 12 de junio de 2026

La entrega de la Cruz Fundacional, el multitudinario recorrido por las calles de la ciudad y la Santa Misa en el Puerto marcaron los momentos más simbólicos de la primera visita de un Santo Padre a la capital.



Santa Cruz vivió una jornada para la historia con la primera visita de un Papa a la capital tinerfeña. La presencia de Su Santidad León XIV convirtió a la ciudad en el centro de atención nacional e internacional y reunió a decenas de miles de personas en unas calles engalanadas para la ocasión y completamente abarrotadas de vecinos, visitantes y peregrinos llegados desde distintos puntos de Tenerife, Canarias y del resto del país para participar en un acontecimiento sin precedentes.

Desde primeras horas de la mañana, la ciudad se transformó para recibir al Pontífice en una visita que quedará grabada en la memoria colectiva de Santa Cruz de Tenerife. A lo largo del recorrido previsto, miles de personas se congregaron para saludar a León XIV, en un ambiente marcado por la emoción, la solemnidad y la participación ciudadana. Banderas, cánticos como “Papa León, te queremos un montón”, motivos ornamentales y mensajes de bienvenida acompañaron una jornada que convirtió los espacios públicos de la capital en un gran punto de encuentro para la fe, la convivencia y la celebración.

La relevancia institucional de la visita quedó reflejada también en la presencia de Su Majestad el Rey, Felipe VI, que despidió al Papa, junto a representantes de las principales instituciones del Estado, de Canarias y de la Iglesia. La coincidencia de las máximas autoridades civiles y religiosas del país reforzó el carácter excepcional de una cita que situó a Santa Cruz en el foco de la actualidad internacional.

Uno de los instantes más significativos de la visita se produjo cuando el alcalde de Santa Cruz de Tenerife, José Manuel Bermúdez, acompañado por los miembros de la Corporación municipal, hizo entrega a Su Santidad de una réplica de la Cruz Fundacional que da nombre a la ciudad y que constituye el principal símbolo histórico y religioso de Santa Cruz de Tenerife. Según la tradición, fue clavada por el adelantado Alonso Fernández de Lugo el 3 de mayo de 1494 en la playa de Añazo durante el desembarco de las tropas castellanas que iniciaron la conquista de Tenerife y dio origen al nombre de la ciudad.

La réplica de la Cruz Fundacional entregada a Su Santidad León XIV fue concebida como un obsequio institucional destinado a representar la historia, la identidad y las raíces de Santa Cruz de Tenerife. El regalo, realizado en nombre del pueblo de Santa Cruz, simbolizó el vínculo histórico de la capital con la cruz que dio origen a la fundación de la ciudad y quiso dejar constancia de una jornada llamada a ocupar un lugar destacado en la historia de Tenerife.

El proyecto, impulsado por el Ayuntamiento y desarrollado en apenas dos semanas, permitió además crear por primera vez una copia fiel de uno de los bienes patrimoniales más emblemáticos de la ciudad, contribuyendo a su conservación y difusión. Para su realización fue necesaria la autorización del Obispado y la colaboración de la Parroquia Matriz de Nuestra Señora de la Concepción, donde se custodia la cruz original. Tras su retirada temporal, la pieza fue sometida a un complejo proceso de digitalización tridimensional de alta precisión que permitió reproducir con fidelidad todos sus detalles, desde las huellas del paso del tiempo hasta los elementos ornamentales de madera y plata que la conforman.

A partir de ese modelo digital se desarrolló un minucioso trabajo de adaptación, fundición y ensamblaje artesanal mediante técnicas de joyería en plata, completado con una peana inspirada en la piedra volcánica y acabados que reproducen la apariencia de la pieza original. El resultado fue una obra única, realizada gracias al trabajo conjunto de las empresas canarias iLoveTheWorld, Garhem3D y Al Zahra Joyeros Artesanos, que simbolizó el vínculo de Santa Cruz con su Cruz Fundacional y sirvió como recuerdo de una jornada histórica para la ciudad.

Santa Misa

El momento culminante de la jornada tuvo lugar en el Puerto de Santa Cruz, escenario de la eucaristía multitudinaria presidida por León XIV y último acto oficial de su visita a España. Miles de fieles participaron en una celebración marcada por la emoción y el simbolismo, en un enclave que ofreció una imagen inédita de la capital tinerfeña como punto de encuentro de creyentes llegados de muy diversos lugares.

En su homilía pronunciada en el Puerto de Santa Cruz de Tenerife ante más de 30.000 personas, el papa León XIV presentó la celebración como un encuentro marcado por la fe, la acogida y la esperanza. El Pontífice destacó el significado espiritual del archipiélago, afirmando que Tenerife es “un lugar donde el Señor Resucitado nos precede y se manifiesta”, y recordó que “ningún ser humano es una isla”, subrayando la vocación de la Iglesia y de la sociedad canaria al encuentro y la fraternidad.

El Pontífice también lanzó un mensaje dirigido a quienes viven y trabajan en una tierra marcada por el turismo y el contacto constante con visitantes de todo el mundo. Invitó a no reducir la vida “a comercio y beneficio” y defendió una cultura de la sencillez, el cuidado mutuo y la hospitalidad. Cerró su homilía animando a la comunidad canaria a abrirse a todos con espíritu fraterno: “¡Abran a todos este mar de amor!”, expresó, deseando que en las islas “se respire entre ustedes que ‘Dios es amor, y quien permanece en el amor permanece en Dios y Dios en él’”.

El desarrollo de este acontecimiento histórico fue posible gracias al amplio dispositivo de coordinación y seguridad desplegado durante meses por las distintas administraciones públicas. En el caso del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife, participaron de forma activa numerosas áreas municipales, aportando personal, medios materiales y recursos técnicos para garantizar el correcto desarrollo de los actos, la seguridad, la movilidad, la limpieza, la atención ciudadana y el acondicionamiento de los espacios públicos. Un esfuerzo colectivo que permitió que la ciudad respondiera con éxito al mayor reto organizativo de su historia.

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