OPINION

El sumario

Julio Fajardo Sánchez | Jueves 04 de junio de 2026

Decir que los implicados en la trama de Leire y Cerdán son muy torpes equivale a afirmar que si hubieran sido inteligentes la cosa habría resultado de otra manera. No se niega el intento de acosar a los jueces y a la policía encargada de llevar a cabo las investigaciones, sino que se denuncia y reconoce la acción chapucera con que se ha llevado a cabo. Al fin todo se reduce a recordar que ya no están en el partido y que se trata de una actuación de oportunistas y resentidos.

Este debate se plantea a nivel interno, porque los que vamos conociendo poco a poco el contenido del sumario tenemos una idea bien diferente a la que se intenta imponer desde Ferraz o desde Moncloa. Hay periodistas que hacen de escudo en la ya suficientemente desprestigiada TVE, y su entrega a las versiones oficiales es tal que Soto Ivars ha dicho que les va a resultar difícil retornar al terreno de la credibilidad. Lo peor que le puede suceder a un informador es dejar de ser objetivo y ponerse a las órdenes de una máquina de propaganda. Por esta situación está pasando una parte de la prensa española para el descrédito de una profesión que tiene a la verdad en el frontispicio de su comportamiento deontológico, de la misma forma que la salud de todos nosotros es el principal compromiso de los médicos.

El sumario del llamado caso Leire no es un escándalo, el mayor escándalo es el despliegue de argumentarios que se han producido para desmontarlo y la actuación vergonzosa de los voceros que colaboran en la estrategia. Aquí no se esgrime la presunción de inocencia, se habla de bulos directamente y de una operación de acoso, de conspiración y linchamiento, organizada por un contubernio empeñado en asaltar el poder con la colaboración de una fontanera osada que sigue las instrucciones de un exsecretario de organización que no tenía más luces que las de las bombillas que encendía como electricista, pero al que, por otra parte, se le encomendaron misiones tan importantes como las de ganar unas primarias y negociar un pacto de investidura, como interlocutor principal con el señor Puigdemont.

Es muy difícil creer que este personaje actuara por su cuenta y riesgo y solo le movieran las malas intenciones que le achaca su sucesora en el cargo al incluirlo en el capítulo de los oportunistas y resentidos. No es opinión lo que hago, sino la reconstrucción ordenada de las declaraciones públicas de los máximos responsables de Ferraz. Lo que se revela en este sumario es grave, pero más lo es la justificación que se pretende dar desde la oficialidad.


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