SOCIEDAD

León XIV alerta sobre el riesgo de que la humanidad "pierda su rostro" en la era de la IA

Joan Miquel Perpinyà | Lunes 25 de mayo de 2026

El papa León XIV ha presentado Magnifica Humanitas («La magnífica humanidad»), la primera encíclica de su pontificado, un documento centrado en los desafíos éticos, sociales y antropológicos de la Inteligencia Artificial (IA), en el que llama a evitar nuevas formas de deshumanización y reivindica la dignidad humana como eje irrenunciable del progreso tecnológico.



El papa León XIV ha presentado Magnifica Humanitas ("La magnífica humanidad"), la primera encíclica de su pontificado, un documento centrado en los desafíos éticos, sociales y antropológicos de la Inteligencia Artificial (IA), en el que llama a evitar nuevas formas de deshumanización y reivindica la dignidad humana como eje irrenunciable del progreso tecnológico.

El papa León XIV ha dado a conocer este lunes Magnifica Humanitas, la primera encíclica de su pontificado y uno de los documentos programáticos más relevantes de la nueva etapa abierta en la Iglesia católica. El texto, dedicado a la "custodia de la persona humana en el tiempo de la Inteligencia Artificial", sitúa por primera vez la revolución tecnológica en el centro de una gran reflexión doctrinal y social de la Santa Sede.

El documento establece un paralelismo entre los grandes cambios sociales abordados por León XIII a finales del siglo XIX y la actual transformación tecnológica. El Pontífice considera que la humanidad se encuentra ante una disyuntiva histórica y recurre a una poderosa imagen bíblica para describirla: "La MAGNÍFICA HUMANIDAD que Dios ha creado se encuentra hoy ante una elección decisiva: levantar una nueva torre de Babel o edificar la ciudad donde Dios y la humanidad habiten juntos".

Desde las primeras páginas, León XIV advierte sobre los riesgos de un desarrollo tecnológico desvinculado de valores éticos y de la propia esencia humana. El Papa señala que la humanidad afronta una situación inédita, ya que "el poder y la omnipresencia de las tecnologías emergentes se entrelazan con el tejido de la vida cotidiana, moldean los procesos de toma de decisiones e inciden profundamente en el imaginario colectivo".

La encíclica evita una condena frontal de la tecnología y reconoce explícitamente sus beneficios potenciales. León XIV subraya que "la tecnología puede curar, conectar, educar, cuidar la Casa común", aunque inmediatamente introduce una advertencia: "también puede dividir, descartar, generar nuevas injusticias".

Uno de los aspectos centrales del texto es la preocupación por la creciente concentración del poder tecnológico en manos privadas. El Pontífice recuerda una advertencia formulada anteriormente por el papa Francisco y sostiene que quienes poseen el conocimiento y los recursos tecnológicos pueden ejercer "un dominio impresionante sobre el conjunto de la humanidad y del mundo entero".

La encíclica también alerta sobre los riesgos de reducir la condición humana a simples datos o algoritmos. León XIV denuncia lo que denomina "el síndrome de Babel", definido como "la idolatría del lucro que sacrifica a los débiles, la uniformidad que aplana las diferencias, la pretensión de un lenguaje único —incluso digital— capaz de traducirlo todo, incluso el misterio de la persona, en datos y rendimientos".

El documento aborda además cuestiones como el empleo, la automatización, las nuevas desigualdades, la educación digital, la comunicación o la utilización militar de la Inteligencia Artificial. Sin embargo, el mensaje central gira alrededor de la preservación de la dignidad humana frente a procesos crecientes de automatización y dependencia tecnológica.

En uno de los pasajes con mayor carga simbólica y que previsiblemente se convertirá en una de las frases más citadas del documento, León XIV afirma: "En la era de la inteligencia artificial, en la que la dignidad humana corre el riesgo de verse eclipsada por nuevas formas de deshumanización, tenemos el deber urgente de permanecer profundamente humanos". Y añade una reflexión que resume el núcleo doctrinal de toda la encíclica: "Ninguna máquina podrá jamás sustituir en su esplendor" la humanidad revelada en Cristo.

La encíclica concluye con un llamamiento directo a los fieles y a la sociedad en general para evitar una deriva tecnológica carente de valores: "Pido a todos que detengan la construcción de la enésima Babel y que unan fuerzas para edificar en el bien".

Con Magnifica Humanitas, León XIV inaugura su pontificado situando la Inteligencia Artificial no como una cuestión técnica o científica aislada, sino como un asunto profundamente humano y moral. La pregunta que atraviesa el documento ya no es únicamente qué pueden hacer las máquinas, sino qué tipo de civilización quiere construir el ser humano.

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