OPINION

Carta abierta al presidente Milei

Daniel Molini Dezotti | Martes 28 de abril de 2026

En la República Argentina, supongo que como en todos los países del mundo, hay gente que trabaja, lucha, padece, se lamenta, llora, y también, supongo que como en todos los países del mundo, personas que superan con exceso esas acciones, las de trabajar, luchar, padecer, convirtiéndose en héroes civiles, tan valientes, tan convencidos de lo que hacen, que no se dan cuenta de que ejercen como abanderados de sus semejantes.

También y ya que hablamos de excesos, en la República Argentina existen otros abanderados, que se cansan de izar -para la galería- la bandera azul y blanca de la Patria mientras por dentro cantan otros himnos, el de la entrega, la falta de sensibilidad, la de enriquecerse de forma delictiva, y hacer oídos sordos a reclamos justos.

Por razones que sería largo de enumerar, tuve la ocasión de visitar una institución en una provincia de aquel hermoso y gran país: Santa Fe, con un nombre que explica, sin necesidad de aclaraciones, cual es el cometido que la anima: “Un Mundo Especial.”

Se trata de una Asociación Civil, sí, con mayúsculas, que a lo largo de casi 30 años ha dedicado sus esfuerzos al mundo de la discapacidad.

Allí nos esperaban tres personas de la comisión directiva, que me dejaron sorprendidos al presentarse, porque no lo hicieron con nombre y apellido sino con mucho más que eso, por ejemplo Alejandra, tesorera, madre de Rosario; Inés Secretaria, madre; Susana, presidenta, tía de Leo.

Con un parlamento coherente me explicaron que ellas colaboran en ese Hogar, donde viven de forma permanente 27 niños y jóvenes, sumando un total de 97 personas que reciben Rehabilitación Integral y son instruidos para vivir con dignidad, a pesar de los pesares con que la naturaleza los dotó.

Ellas me contaron que en los últimos meses se han sentido obligadas a prescindir de múltiples servicios sanitarios, a pesar del esfuerzo loable de las decenas de trabajadores, que no pueden seguir asistiendo porque su economía no se los permiten. Sería un milagro que pudieran, no cobran sus salarios desde el mes de febrero.Por eso mismo en el centro deben los recibos de luz, gas, teléfono, con las consiguientes amenazas del corte de los servicios, ¡se les ha hecho añicos la cadena de pago!, dinamitada por los organismos locales, provinciales y nacionales que gobiernan sin transferir el dinero a lo que están obligados, “porque no hay plata”

Es más fácil imaginar que describir lo que están pasando, ellos e instituciones gemelas a lo largo de todo el territorio nacional: ¡no puede ser peor!
Pero son tan nobles que no abandonan, ejecutando gambetas como si fuesen acróbatas de la ayuda, sosteniendo desde el trapecio, y sin red, algo que a todas luces se está cayendo, abandonando en la ignominia más absoluta a seres demasiado vulnerables, cargados de tantas desgracias que deberían hacer reflexionar a los que viven lejos de ellas.

Incapaz, por mi falta de talento, para emocionar o conmover a los lectores, le pedí que fueran ellas quienes redactaran una nota al mandamás de los argentinos, ocupados en temas lejanos, a millones de kilómetros de la realidad, mi función sería transcribirla.

“Doctor Milei, somos integrantes de una directiva que trabaja con discapacidad severa, madre, como mis compañeras, de niñas y niños con discapacidad profunda, dos de ellos ya fallecidos.

Mi hijo murió hace siete meses y continuo trabajando para sus compañeros, un grupo grande de casi un centenar que concurren a nuestra institución, 26 de ellos viviendo en el hogar que estamos sosteniendo

El resto, que deberían estar en el centro de día, permanecen en sus casas, sufriendo la falta de tratamientos, la desorganización familiar, y, en algunos casos, pasando hambre, porque venir aquí implica también un plato de comida, y una vianda de refuerzo que se llevan a sus casas.

Es muy doloroso, se nos acaban los adjetivos para describir una situación que no merecemos, porque hace 30 años que venimos peleando y trabajando en un área que debiera ser prioridad en las políticas públicas, que lamentablemente no figuran para nada a nivel municipal, provincial, y, por supuesto, tampoco nacional.

Una de nosotras lo votó, buscando un cambio. No estamos en contra del sacrificio, pero la verdad es que nunca nos imaginamos el dolor que ocasionarían, ni la vergüenza que nos invade.

En este momento, desde el mes de diciembre el programa nacional que usted dispone para las pensiones no contributivas se interrumpió. El 70% de los chicos pertenecen al plan nacional “Incluir Salud”, que no nos está pagando. Desde diciembre no recibimos un solo centavo, no podemos asumir los sueldos, y a pesar de usted seguimos en pie y funcionando, gracias a gente que hace un sacrificio enorme viniendo a trabajar.”

Las tres “escribieron” con mi pluma prestada, la tres describiendo reclamos, acciones, impotencia, definiendo una realidad incalificable que las obliga a estar 12 horas en el hogar y cocinar, atender la secretaría, hacer de todo, porque no pueden pagar personal de reemplazo.

La presidenta concluye: “Hace décadas que trabajamos con mis compañeras, con mis compañeras, nunca pasó esto, nunca hemos llegado a una situación tan límite.

La única pregunta que le quisiera hacerle Presidente, es por qué hay una ley de emergencia que la sociedad aprobó en las dos cámaras usted impide que se ponga en vigencia.

Presidente, a veces nos referimos a personas que están deshumanizadas, por situaciones sociales y que viven en la violencia, en las necesidades y la marginación, De pronto aparecen personas supuestamente con cultura, que en vez de sentir compasión demuestran una crueldad que nos avergüenza.
Usted no fue elegido para despreciar a gente vulnerable que no se puede defender, usted debería defenderlos, como hace con los funcionarios que roban, se enriquecen, o hacen trampas groseras.

Los pacientes que atendemos no lo van a votar, tampoco aplaudir, algunos no pueden, pero se merecen el respeto y la dedicación que usted les niega; ¡son personas””

Se termina el artículo, pero antes, aunque no lo necesita, un consejo del autor: “Milei, dedica medio día de tu vida, o envía a algún consejero, de los millares que te asesoran, a visitar un centro como el que se describe. A lo mejor, con suerte, te emociona y empiezas a rectificar. Si la famosa escuela austríaca que te inspira dice lo contrario, no le hagas caso.”


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