OPINION

¡Si Ella está, Él también! ¿Y, el nuestro, no?

José Luis Azzollini García | Lunes 27 de abril de 2026

Mucho se está diciendo desde que se anunció la visita del Santo Padre de la Iglesia católica nuestro país. Desde luego, en Canarias, está constituyendo una verdadera novedad y como tal se le está dando la importancia que dicha visita requiere. En los medios se han ido exponiendo muchos de los entresijos que esta llegada va a suponer. Ya se habla de cortes de tráfico en las autopistas ¡Como si esto fuera una novedad! Se mantienen reuniones para preverlo todo, y eso está más que bien, pues nada debería dejarse al azar.

Paralelamente, van saliendo a la luz otros aspectos que llaman un poco más la atención por las curiosidades que en sí mismo aportan o aportarán al acontecimiento. Lo último, el rifirrafe entre el obispado de Tenerife y el líder del partido Vox a resultas de las declaraciones que el primero ha hecho sobre el tema de la migración. Tema que no debemos olvidar fue, en principio, el motivo que produjo la invitación en el Vaticano. ¡Venga Usted, para que vea el desastre de la migración y nos ayude a que en la península se enteren ya! Seguramente la forma de dirigirse al Papa, fue bastante diferente, pero el fondo era eso lo que motivaba su presencia. ¿Dónde está el debate que pretende abrir el Sr. Abascal?

Pero dejando eso puntito que sirve, una vez más para destacar la separación entre Iglesia y una parte del Estado, me gustaría resaltar otros aspectos novedosos de los prolegómenos de lo que se vivirá en el mes de junio en tierra española -Madrid y Barcelona- y en la Canaria -Gran Canaria y Tenerife-

Para empezar, según he podido leer entre otra prensa, en https://www.rtve.es, todo lo que comporta la llegada del mandatario del Vaticano, va a suponer un montante económico que sobrepasa los quince millones de euros. ¿Es mucho? ¿Es poco para lo que supone? Tal vez sea lo único o lo otro, pero también habría que analizar esa cantidad desde el punto de vista de lo que se podría hacer con gran parte de ese dinero, si no se tuviera que organizar tanta parafernalia con una visita de un Jefe de Estado a nuestro país. Me niego a pensar que cada vez que viene un líder extranjero a vernos, nos gastamos ese pastizal. ¿O si, y no nos enteramos? Creo que no. Estoy casi seguro que los números son mucho menores cuando simplemente se ha de hablar de seguridad y de algún acto protocolario como visitas puntuales o comidas en la Casa Real o en Moncloa.

Pero, en este caso, además de los aspectos de seguridad -que no sé si este apartado está incluido en los costes generales-, se deben añadir varias macro concentraciones para la celebración de actos litúrgicos. Y, naturalmente, eso conlleva uso de espacios enormes, megafonía, medios humanos para el control y atendimiento a personas, y un largo etcétera que irá sumando cantidades económicas hasta alcanzarse la cifra que nos han dicho, si no es que se supera. Ya, la Conferencia Episcopal, según leo en https://elpais.com, ya ha salido a explicar que parte de esa magnífica cifra de euros, la prevén cubrir con “benefactores privados”. Dentro de esos dadivosos habrán diferencias sorprendentes entre los “grandes benefactores”, que gozarán de un espacio reservado y hasta un encuentro con su Santidad; y quienes aportarán cantidades más humildes, por llamarlo de alguna manera que no ofenda a quien no le alcanza el sueldo ni para dejar algo en el cepillo de la misa de doce, que tenderán un espacio para poder ver mejor como de blanca es la vestimenta del Representante de Pedro en la tierra. Eso sí, de estrechar la mano del Papa, ni hablar. El resto de la población podrá asistir a las misas y paseos del papamóvil sin tener que pagar nada más que lo que se le antoje echar en la cestita de cada una de las misas previstas. Gratis pero con organización y conocimiento, pues habrá que anotarse en una lista de asistentes. ¿Se pasará lista? No al menos durante la misa, pero tal vez si dejas un número de movil o un correo, podrás recibir algo de información de los actos y de publicidad evangélica.

Otra de las cosas que me llama la atención es que, al menos en Tenerife, el altar que se dispondrá en la explanada de Santa Cruz de Tenerife, no será sencillita. ¡Qué va! En Tenerife, se contará con el trabajo de un arquitecto que lo diseñará destacando la unión entre el mar y el territorio volcánico. Seguro que será una maravilla y cuyo coste, si el diseñador considera justo cobrar por su trabajo -que yo también lo consideraría-, estará justificado. Otra cosa bien distinta es si era necesario recurrir a diseñadores para poner un altar y un crucifijo en lo alto. Algo sencillo, como sencilla debería ser la Santa Iglesia. No todo se puede reducir al vil metal y pido disculpas por hacerlo, pero tratándose de una religión que aborda la riqueza desde un punto de vista menos ostentoso que lo que ese decorado pudiera suponer, me ha venido a la mente. Y, de ahí, a la mano que teclea el ordenador.

Pero tengo que reconocer que si de todo esto, hay algo que me ha llamado poderosamente la atención, ha sido el tema de contar en el decorado que se preparará para la concelebración en Tenerife, con las imágenes de nuestra patrona de Canarias y con la del santo Cristo de La laguna. Creo, sinceramente que si tenía que haber alguna imagen en el recinto, esa debía ser la de la Patrona. Pero, claro, entró la política a tomar decisiones y de ahí se llegó al entendimiento que condujo a que, la segunda ciudad en importancia de la isla, tenía que estar representada y no solo por el señor alcalde y sus miembros de gobierno, sino por un ejemplo de devoción como lo es el Cristo. Pues nada, que figure también como parte de este decorado.

¡Alto! Pero ¿no se olvidan de la imagen del único santo Canario? Pues parece que hay cierto revuelo de que, el Santo Hermano Pedro, no esté representado en ese acto. Y, no digo que no tengan razón quienes defienden desde Chasna, que exista tan importante representación, pero ¿no estaremos empezando a pasarnos un poco? Menos mal que nadie ha propuesto llevar una de las imágenes que habla de migración que se daba desde las islas Canarias. Espera a ver si al “político de los retos no se le mete entre ceja y ceja, llevar también al Santo Padre José de Anchieta.

Como quiera que sea que al final resulte esta venida tan ilustre y deseada, lo que sí es verdad es que dejará tras de sí un reguero de anécdotas que serán dignas de escuchar y/o leer. Desde mi posición observadora, estaré pendiente de ver esa primera línea de honorables benefactores, me encantará escuchar a quienes transmitan este encuentro y, desde luego me gustará ver la transparencia con la que las autoridades responsables, detallarán y, sobre todo, justificarán el balance económico del evento. Me parece haber leído que se estima una repercusión de más de cien millones de euros lo que atraerán los quince millones de inversión. Para terminar, anotaré lo que más me ha producido asombro en todo este lío. Leí en varios sitios una aseveración: “La asistencia a las misas, serán de carácter gratuito”. Pero ¿en algún momento alguien preguntó si existía, aunque fuera remota, la posibilidad de cobrar? ¡Válgame el Señor!


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