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Kira Miró y Elia Galera destacan en 'Solos'

Jose Willis | Jueves 09 de abril de 2026

Los preestrenos con coloquio posterior son muy peligrosos para quien tiene que hablar más tarde sobre una película.



Normalmente, uno se va creando una idea sobre lo que está viendo, los motivos por los que se toman unas decisiones u otras, lo asimila todo y luego, hasta llegar al teclado, va reflexionando, descartando ideas, sumando otras, y lo que al final queda es una crítica (obviamente) muy personal pero, lo que es más importante en este caso, unilateral. Filias y fobias sobre la mesa, pero todas tuyas.

Cuando hay una conversación tras el visionado, con el elenco de la cinta y su director presentando la película, aquello que pensaste a lo largo del metraje corre el riesgo de ser refutado o confirmado (y hablando de crítica, lo habitual es buscar con disimulado ahínco esta opción) sin un tiempo de asimilación requerido. La diferencia entre degustar un digestivo Jagermaister o apurarte un Arehucas cola nada más terminar de comer para entrar, cual quinceañero, en una terraza de verano.

La cuestión es que este martes se preestrenó en Multicines Tenerife la segunda película de Guillermo Ríos, ‘Solos’, protagonizada por Carlos Santos, Kira Miró, Elia Galera y Salva Reina. Todos ellos estuvieron presente en La Laguna en una emotiva sesión en las que hubo los actores arrancaron incluso las lágrimas del director. Estaba la cosa como para preguntarle nada que empañase un acto que fue a la vez una reclamación del cine que se hace en Canarias y que, cada vez más, debe apostar por creadores que, como Ríos, tienen voz y vocación para trascender si encuentran las oportunidades.

(((A partir de aqui, spoilers)))

Hubiera querido preguntar varias cosas porque el propio coloquio lo pedía en dos momentos concretos. Uno más sutil, en el que Elia Galera reivindicaba la capacidad del actor de defender un texto, algo que dijo llamarle la atención tras ser cuestionada al respecto de esta película en concreto. El otro, ya definitivo, fue las veces que remarcó Kira Miró lo que habían tenido que estudiar para tener el texto medido, dadas las tomas de hasta 13 minutos que los intérpretes tuvieron que interpretar.

Pues no lo entiendo. Aquí es a donde quería llegar con lo del coloquio. A los 20 minutos de película ya estaba pensando que se estaba tirando demasiado de planos cortos, pero es que en montaje va in crescendo. Pienso que ha tenido que ser una elección deliberada, pero si es así no se entiende que los actores hayan pasado rutinas de tomas de más de 10 minutos si luego la edición no deja más de un minuto, quizá dos, para que el actor despliegue todas sus capacidades.

La confesión de Miró me hizo pensar en otra teoría que imaginé: que a lo mejor el espacio no era el más adecuado. Un ático espectacular pero no muy dado a movimientos de cámara que son más habituales en propuestas de estilo más teatral. Decía Ríos que había pretendido ir de lo objetivo a lo subjetivo a lo largo de la historia (en cuanto a la concepción de planos), y creo que en ese sentido no terminó de dar con la clave. Incluso cuando “rompe” con la cuarta pared queda confuso, intercala diferentes tipos de plano y no queda claro cuándo lo hace por el colocón que llevan los personajes y cuándo no.

Siendo sincero, el último plano, con el dron, fue un soplo de aire fresco… llevaba toda la película con las ganas de saber cómo era la casa, pero lo único que supe fue lo del alcohol que bebía, que fue importante durante los primeros minutos de película pero luego desapareció.

Al hilo de esto, y poniendo por delante que no he leído la obra en la que se basa, contaba el realizador en el coloquio que se había enfrentado a un texto denso en el que se había recortado mucho de la primera parte de la obra. Sería Javier (el personaje de Santos), el protagonista, porque es el único personaje que queda bien dibujado.

De Kira Miró, me quedé con las ganas de saber cuál era el drama del curro, de Salva Reina, el gran hueco de guion, me gustaría saber de qué iba su rollo de adoptar y por qué (puedo interpretar que sí era gay y Ana le esta echando un capotazo -real o no- o que está enamorado de Elena, tampoco queda claro) y sin duda, me gustaría mucho saber más del personaje de Elia Galera, catalizador de la historia que se queda a medias. Si no que me expliquen esa presentación entre su personaje y el de Javi, porque parece que hubo un algo pero luego se queda en un “je ne sais pas”.

Es una pena porque este tipo de películas de personajes funcionan genial y en esta ocasión mi sensación es que la experiencia ha resultado fallida. Solos queda a medio camino entre cintas como ‘Un dios salvaje’ (por el drama) o ‘Los amigos de Peter’ (por los amigos), más con esta última por su desenlace muy similar y el tema ‘Hungry Heart’, de Springsteen, que suena con fuerza en ambos filmes.

Como en la película de Branagh, es ese personaje catalizador quien destaca silenciosamente por encima del resto hasta reventar la velada en el último momento y Elia Galera lo hace con una interpretación brillante. Miró aguanta con solvencia el cambio de registro y Salva Reina no deja de ser Salva Reina para delicia del espectador, pues es un actor con el que es muy fácil conectar en casi cualquier papel. El más excesivo es sin duda Carlos Santos, un poco pasado en ese registro tan desagradable y antitético. Solo en su derrumbe final se acuerda uno del grandísimo actor de El hombre de las mil caras.

Con todo, la historia que cuenta es tan universal en los tiempos que corren que la identificación con personajes y situaciones está casi asegurada para muchos, lo que sin duda ayuda a un visionado sin sopor, que en estos tiempos es de agradecer.

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