Sí se puede reclama al Cabildo y a los ayuntamientos medidas de control e inspección para proteger los espacios naturales de alto valor paisajístico.
Sí se puede en Tacoronte ha denunciado públicamente la utilización irregular del Mirador de los 500 Escalones para la celebración de eventos privados, pese a la existencia de un vallado que restringe el acceso a este enclave natural protegido.
El concejal y portavoz local, José Almenara, advierte de que en este espacio, integrado en el Paisaje Protegido Costa de Acentejo, “se están desarrollando actividades como bodas, cumpleaños o celebraciones de todo tipo, organizadas por empresas privadas sin ningún tipo de autorización ni control”.
Según la formación ecosocialista, estas prácticas no solo vulneran la normativa vigente, sino que están generando residuos que afectan a la ladera y a la costa, deterioro ambiental y afecciones a la fauna y flora del entorno, sin que exista una supervisión efectiva por parte de las administraciones competentes.
Además, denuncian que ya se han producido quejas vecinales relacionadas con la saturación de vehículos y las molestias derivadas de estas actividades ilegales. “Resulta paradójico que en la entrada del mirador exista señalización que recuerda que se trata de un Espacio Natural Protegido, mientras en la práctica se permite su uso indebido y sin control”, señala Almenara.
Desde Sí se puede insisten en la necesidad urgente de que el Ayuntamiento de Tacoronte actúe para frenar esta situación y garantizar la conservación del espacio. Asimismo, hacen un llamamiento al Cabildo y a los distintos ayuntamientos con enclaves de alta afluencia para que coordinen medidas que aseguren un uso racional de estos lugares.
Entre las propuestas planteadas, destacan el establecimiento de tasas por uso del espacio público, controles sobre vertidos y la imposición de sanciones a quienes incumplan la normativa. “Existen incluso vídeos en redes sociales que muestran cómo algunas personas acceden al recinto saltando el vallado, lo que evidencia la falta de vigilancia”, añaden.
Para la organización, es prioritario evitar que el impacto acumulado de estas prácticas termine provocando daños irreversibles en un entorno de alto valor ambiental y paisajístico.