OPINION

Be Social y 123 semillas de Nim

Daniel Molini Dezotti | Viernes 20 de marzo de 2026

Por suerte, a última hora, después de una mañana intensa en la que habíamos alternado barcas, olas, arena, manglares, mangos, caminos, charlas y escuelas con mucha, muchísima emoción, surgió un nombre.

A pesar de ser, como los otros, un nombre propio, no pertenecía a ninguna de las personas que estaban cerca, identificando voluntarios, maestros, matronas, médicos, fisioterapeutas, enfermeros, adultos, niños, que se entendían utilizando el idioma universal del afecto y los abrazos.

Decía por suerte, a última hora, una especie de fortuna que llegó un segundo antes del momento de regresar. Fue en ese instante cuando surgió el prodigio: “Torrecillas en Cameros”

Entonces, yo, que creía conocer algo del mundo, ¡menudo ignorante!, me enteré que se trataba de un municipio de la Comunidad Autónoma de La Rioja española, de menos de mil habitantes, situado muy cerca de Logroño.

Resulta que en esta localidad de buenos vecinos se celebra, cada año, una Fiesta de la Solidaridad. Por lo visto, cuando llega el mes de agosto, pongamos que sea el segundo sábado de ese mes, la gente se contagia de una virtud que mezcla compasión, amor, cariño, ganas de ayudar y con las primeras luces inicia una jornada “recaudatoria” con el objeto de conseguir fondos y recursos que serán destinados a un proyecto elegido entre todos.

En el año 2025, el dinero obtenido en mercadillos, comidas, actuaciones y todo lo que pueda imaginarse fue destinado a la Fundación Be Social Project, que tampoco conocía y eran precisamente ellos, esa organización de españoles sensibles, quienes nos estaban presentando el proyecto, al que para llegar debimos utilizar los recursos que se mencionan en el primer párrafo.

Según la portavoz, en Torrecillas en Cameros, bendito sea su nombre, recaudaron más de 40.000 euros, cifra que ayudó a completar el presupuesto del año 2025, para que Lourdes, Mar, y otros nombres, que omitiré, ya habrá tiempo para ellos.

El objetivo que inspira los andares de hoy es promocionar un documental que nadie se debería perder en Lanzarote, no digo ya para competir con la hermana villa riojana, sino para chocar palmas como hacen los adolescentes en el momento en que se sienten más colegas.

El día 27 de marzo, a las 19,30 horas, en la Biblioteca Insular de Lanzarote se ha organizado una proyección del documental “123 Semillas de Nim” con charla y discusión posterior.

Después de eso, o igual antes no estoy seguro, se ha organizado un mercadillo solidario. El Cabildo de la isla, que tiene muchísimo más poder y medios que yo, seguro va a comprometerse para que el éxito del acontecimiento sea total.

La cinta se está presentando en festivales de medio mundo, y yo, suerte que tiene uno, conseguí verla haciendo una pequeña trampilla, porque todavía no se ha liberado en YouTube, cosa que sucederá al finalizar el ciclo de compromisos en el circuito de festivales de cine..

Por eso, quienes se acerquen ese día a la casa de los libros, podrán disfrutar y, seguramente emocionarse, por el entusiasmo y esfuerzo de un grupo de españoles, ¡hay si dijera cuantos! para que en el condado de Lamu, en la costa del este de Kenia, donde el viento monzón le hace cosquillas a las necesidades, niños con necesidades especiales, ¡ay si dijera cuantos!, reciban inclusión, salud, mejor nutrición.

Las imágenes acercarán a los presentes a la escuela Lamu Special School de Mokowe y ver allí a los maestros y cuidadores intentando destrozar las estadísticas escalofriantes de malnutrición infantil, pobreza y exclusión.

Los que asistan verán los progresos, el modo en que Be Social colabora, sin aplicarse al sensacionalismo, sosteniendo escuelas de arte, talleres, becas solidarias y tanto más, tantísimo.

Otros compromisos impedirán al director del film Adrián Buenaventuras, acudir a Lanzarote, los que sí estarán van a ser los responsables que hicieron posible que “123 Semillas de Nin” pueda verse por primera vez en Canarias, hasta que la difusión se haga masiva.

Y aquí, de momento, lo dejo, porque si cuento todo…, si cuento todo…, ay, me falta talento.

Antes de marcharnos del Mokowe, una niña pequeña, no puede saberse la edad de los niños pequeños cuando se nace sin calendario y con futuro incierto, abandonada en el lugar, se abrazó a “Mamá Lu” como llaman los nativos a Lourdes.

Ella la dejó hacer,y tras la confusión de regazos y afectos, le decía, quizás para reafirmarse a sí misma: “Ya estarás bien cariño, ya estarás bien, con abrazos y cariños volverás a estar bien.”

Ese pronóstico, viendo al resto de los niños, bailando, cantando y tocando cubos amarillos como si fueran tambores, no parecía exagerado.


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