OPINION

No habrá presupuestos

Julio Fajardo Sánchez | Jueves 19 de marzo de 2026

Sánchez ha renunciado definitivamente a presentar los presupuestos por culpa de la guerra. La guerra es una razón añadida para tenerlos, pero el mundo de las justificaciones políticas es siempre al revés de cómo se muestra en la realidad. Esta declaración viene a evidenciar una vez más que los ciudadanos están dispuestos a tragarse cualquier patraña si proviene de lo que denominamos el lado correcto de la historia. Yo debo estar en el otro, porque hay cosas que no entiendo. Debo ser del plan antiguo, o del pelotón de los más torpes. Hay personas que me llamarán tonto por lo que digo, pero no me importa porque estoy vacunado y acostumbrado a no tener razón. Los listos son ellos, y ante esa verdad incuestionable me siento indefenso.

Ya no se trata de cumplir con un mandato constitucional sino de dar cobertura legal y material a esa situación de gasto imprevisto que se genera cuando lo exige la urgencia. Ahora resulta que tener una economía de guerra significa no tener ninguna. La excusa de Irán no sirve para saltarse los derechos, como tampoco sirvió en los tiempos del Covid. Hasta ayer, María Jesús Montero decía que los iba a presentar aunque no dijera cuando. Hoy es que va a ser que no. Hay algo que no cuadra y es el apuntarse a la frase de “Esta guerra no es la nuestra”, que sustituye a la de “No a la Guerra”. “No a la guerra” era hace unos días, según la ministra portavoz, el resumen de las medidas para paliar sus efectos. Ahora la izquierda a la izquierda de la izquierda está ocupada en la flotilla para acudir en ayuda de Cuba.

Es el corazón de los antiguos amores, de los de toda la vida, con el póster del Ché Guevara y las canciones de Silvio Rodríguez, que ahora se dispone a coger la ametralladora para defender a su querida Revolución y cambia el unicornio azul por una AKM. A Cuba la llevamos en el alma, igual que a todas las dictaduras del proletariado, que siempre son menos dictaduras que las otras, a pesar de que tengan al pueblo oprimido y muerto de hambre. Sin presupuestos seremos más libres y ya iremos improvisando ante los avatares que nos provoquen los disparates de Donald Trump. Perdonen que escriba así, sin comedimiento, pero es que estoy un poco harto de que me tomen el pelo.


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