El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha rechazado este sábado el rearme nuclear y ha pedido a las potencias de la OTAN que frenen una nueva carrera armamentística. Sánchez ha defendido que el rearme más necesario en el mundo es el “rearme moral”, frente al aumento de la disuasión nuclear.
El jefe del Ejecutivo intervino en la Conferencia de Seguridad de Múnich y participó en la mesa redonda sobre seguridad transatlántica.
Sánchez pidió a las potencias que “pongan freno y firmen”. Reclamó evitar una nueva escalada armamentística.
El planteamiento de Sánchez contrasta con el del secretario general de la OTAN, Mark Rutet, quien defendió una fuerte presencia estadounidense.
Rutte aseguró que Estados Unidos mantendrá su capacidad nuclear y convencional. Sus palabras subrayaron el compromiso militar aliado.
Sánchez recordó que España ha incrementado su gasto en defensa hasta triplicar el mismo.
También destacó que nuestro país ha duplicado sus efectivos en misiones OTAN y subrayó el compromiso con la seguridad colectiva.
El presidente del ejectuivo español consideró que la disuasión nuclear no es la senda adecuada. El presdiente cifró el coste del rearme nuclear en 11 millones de dólares por hora.
También advirtió de los riesgos de errores técnicos y humanos. Señaló que esos fallos ya acercaron al mundo a conflictos irreversibles.
A su juicio, un sistema que exige cero errores no garantiza seguridad. Calificó el rearme nuclear como una apuesta peligrosa.
Sánchez pidió impedir una nueva carrera armamentística. Afirmó que la Historia juzgará las decisiones adoptadas en este contexto.