OPINION

¿Perdimos la guerra?

Julio Fajardo Sánchez | Jueves 29 de enero de 2026

Una nueva polémica está sobre la mesa, la desatada por la convocatoria de unas jornadas en Sevilla bajo el nombre “La Guerra Civil ¿la perdimos todos? (el interrogante es nuevo) organizada por Arturo Pérez Reverte. El escritor de moda, David Uclés, recientemente galardonado con el premio Nadal, ha dicho que no asiste para no coincidir con fascistas como José María Aznar o Iván Espinosa de los Monteros, y para no colaborar a una campaña de equidistancia y blanqueo del franquismo. Esto ha dado lugar al aplazamiento de la convocatoria y a la consiguiente discusión en los medios de comunicación.

Estamos ante un nuevo problema semántico para distinguir entre perdimos y sufrimos. En realidad se trata de un debate no superado sobre la transición. Para algunos estos aspectos mejor no tocarlos y para otros ya es hora de resolverlos definitivamente. Si no, seguiremos viviendo con esa losa eternamente y acabaremos por convertirla en el eje de la política, como lo viene siendo de un tiempo a esta parte.

Después de casi 50 años existe la sensación de que el proceso de 1978 se cerró en falso, de que hubo truco y la población ha terminado descubriendo que se sintió engañada, sobre todo las generaciones que no vivieron aquellos años y aseguran que nada tiene que ver con ellos, que nadie les preguntó. David Uclés no había nacido, lo hizo en 1990, y tenía apenas 15 años cuando Zapatero aprobó la Ley de Memoria Histórica. Todo esto me hace pensar que el revisionismo actual sobre el inicio del nuevo tiempo constitucional es algo generacional, que tiene que ver con la resurrección de tentaciones fascistas y con la respuesta de sus opositores, como en los viejos tiempos. Son una minoría, como siempre, porque las grandes masas sociales pasan de estos asuntos, para ellos carentes de relevancia.

En este escenario cabría decir que la Guerra Civil la perdimos todos los españoles, independientemente de que unos la ganaran y otros no, porque a nadie se le preguntó a qué lado de la ideología se arrumbaba, como sucede hoy y como ha sucedido siempre en todos los conflictos que han asolado al mundo. Yo también perdí en la contienda, igual que millones de españoles a los que afectó de una forma más o menos grave. Formo parte de esa inmensa mayoría que es ajena al revanchismo, la que nos llevó a perdonarnos hace 50 años y bendice la hora en que eso se produjo. Algunos llaman a esto equidistancia, pero a mí se me ocurre denominarlo realismo. No sé quien tiene razón en esta polémica, si los que la organizan o los que se niegan a participar. En cualquier caso la considero innecesaria, a menos que se pretenda reavivar un tiempo no deseado del que habíamos pensado haber salido.


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