
La emblemática
Torre Eiffel de París se hace un
cambio de imagen para modernizarse con los tiempos y adaptarse a lo ecológico, convirtiendo su primer piso en una
experiencia de vértigo donde se tendrá París a los pies.
Los turistas que, a partir de ahora, acudan al monumento turístico de pago más visitado del mundo podrán caminar sobre un
suelo de cristal a 57 metros de altura del suelo. Para que la experiencia sea completa, las
paredes del primer piso también están
construidas en cristal y sobresalen hacia afuera unos grados.
2 años y 30 millones de euros han hecho falta para cambiar el aspecto de la primera planta de la Torre. El objetivo de este lavado de imagen es para
convertirlo en un espacio de visita dedicado a los servicios de restaurante, tienda y para conocer su historia a través de un museo modernizado, según afirma La sociedad de Explotación de la Torre Eiffel (SETE).
Aunque también se ha enfocado la renovación al
ahorro de energía: reduciendo las facturas del aire acondicionado en verano al poder mover los paneles de cristal, introduciendo paneles solares para calentar una parte del suministro de agua caliente del edificio, abastecimiento de agua para los aseos aprovechando la lluvia y la utilización de iluminación LED.